
Scotland Yard investiga magnicidio pakistaní
Enero 14, 2008Como si se tratase de una denuncia desde el más allá, en los mensajes de correo electrónico y las entrevistas que ahora surgen, la política pakistaní Benazir Bhutto responsabiliza de su asesinato a los líderes militares de su país.
El viernes llegó a Pakistán el equipo de Scotland Yard que se encargará de investigar los móviles y establecer la identidad de los autores del crimen. El presidente pakistaní, Pervez Musharraf ha invitado personalmente a los célebres investigadores británicos para que emitan un juicio imparcial. Inmediatamente después del magnicidio, el Gobierno nacional responsabilizó a la rama pakistaní de la red terrorista al-Qaeda. Y, efectivamente, un poco más tarde, uno de los líderes de la red en Afganistán reivindicó la autoría del mortal atentado. Sin embargo, a través de un portavoz, el dirigente de al-Qaeda en Pakistán, Baitullah Mehsud, rechazó toda implicación, aduciendo que su movimiento “nunca ataca a mujeres,” un argumento de peso en Pakistán.
Extremistas
En los días inmediatamente posteriores al asesinato de la política, se consideraba a todas luces evidente que el crimen fuera obra de extremistas musulmanes. A pesar de ello, los seguidores de la víctima y muchos otros pakistaníes están convencidos de que el Gobierno de Musharraf está implicado en el crimen.
Y ahora, incluso después de su muerte, Benazir Bhutto se inmiscuye en el debate. En la pasada semana se han recuperado declaraciones que ella había concedido recientemente, en las que, sin más rodeos, responsabiliza al régimen militar. Antes de su regreso a Pakistán, el pasado octubre, la política envió por correo electrónico un mensaje al ministro británico de Relaciones Exteriores, David Milliband, en el que mencionaba a tres figuras clave en el entorno del presidente, que tenían serias intenciones de asesinarla.
Poco después, envió además una misiva al presidente Musharraf en la que lo hacía partícipe de sus sospechas, y le encarecía observar cuidadosamente a los tres individuos en cuestión. Una semana después de un atentado que Benazir Bhutto sobrevivió pero que causó la muerte a 140 personas, el periodista de CNN, Wolf Blitzer, recibió un mensaje que, a solicitud de la remitente, sólo podría publicar en caso de que muriera víctima de un atentado. “Dios mediante, nada sucederá,” dice, “pero en caso contrario, además de las tres personas que he mencionado en mi carta al presidente Musharraf, de fecha 16 de octubre, quiero responsabilizar al Presidente mismo.”
Poco después, en una entrevista que Benazir Bhutto concedió al periodista David Frost, para la cadena al-Yazeera, reiteró inmutable sus sospechas, y denunció que quienes buscaban eliminarla se proponían además detener el proceso de democratización pakistaní.
Causas de la muerte
Las sospechas de los seguidores de Bhutto se vieron confirmadas por la falta de claridad que, inmediatamente después del atentado, surgió acerca de las verdaderas causas del fallecimiento. Tras disparar tres veces contra la dirigente, el asesino se dinamitó. Según la versión gubernamental, la muerte de Bhutto fue causada por un golpe en el cráneo como consecuencia de la explosión. Los partidarios de la víctima califican de ridícula esta interpretación de los hechos, y aseguran que la líder política murió como consecuencia de los disparos. Además, destacan que el personal de seguridad se apresuró a despejar meticulosamente el lugar de los hechos, y, al hacerlo, destruyó importante material de prueba. Además, la tardanza con la que se entregó el cadáver para su autopsia ha despertado sospechas.
Entre tanto, las circunstancias del asesinato se han convertido en un espinoso tema político en Pakistán, en el que cada partido maneja su propia teoría. Con el fin de calmar un poco los ánimos, de cara a las elecciones ahora previstas para el 18 de febrero, y para neutralizar las sospechas en su contra, el presidente Musharraf ha invitado a Scotland Yard, como entidad neutral. Entre tanto, el mandatario mantiene su punto de vista y sigue responsabilizando a al-Qaeda, aunque reconoce que su personal de seguridad no obró debidamente y causó la pérdida de material importante para la investigación, mas no intencionadamente. Por último, subraya que Benazir Bhutto tampoco observaba debidamente las normas de seguridad.
Escepticismo
Por su parte, los medios de comunicación pakistaníes se manifiestan escépticos acerca de la implicación de los investigadores británicos, ya que es poco lo que podrán hacer en medio del caos político que reina en el país, y sólo servirán para salvar la reputación de Musharraf. El presidente ha anunciado que el cadáver de la dirigente se puede exhumar, pero para ello necesita la autorización de los deudos, y éstos sólo la concederán para una investigación oficial e independiente a cargo de Naciones Unidas.
Por último, a los investigadores británicos no les está permitido interrogar a las personas sobre las cuales la víctima expresó sospechas.
* Michel Hoebink (05-01-2008)