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Obama pide superar el ‘estancamiento racial’

Marzo 19, 2008

El precandidato presidencial demócrata, Barack Obama, retó ayer a la nación a superar el “estancamiento racial” y dejar de enfocarse en declaraciones divisivas, y a concentrarse en forjar alianzas para solucionar los problemas que afectan al país.

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Esos problemas, declaró Obama, “no son negros ni blancos ni latinos ni asiáticos” sino asuntos que aquejan a todos: inseguridad económica, falta de seguro médico, escuelas y un sistema de enseñanza deteriorados, la crisis hipotecaria, la pérdida de empleos, la amenaza terrorista, dos guerras, en Afganistán e Irak, y esta última una guerra injustificada que ha cobrado vidas y fondos necesarios para encarar todos esos asuntos, recordó.

En el National Constitution Center de Philadelphia, Obama pronunció un discurso sobre las tensiones raciales en la campaña y en el país intentando acallar la lluvia de críticas generadas por los videos de los incendiarios sermones de su ex pastor en Chicago, Jeremiah Wright, repletos de tono racial.

Pero Obama, quien por dos décadas asistió a la iglesia de Wright, ahora jubilado, dijo que no comparte muchas posturas de Wright como el resto de los estadounidenses no comparten muchas de las opiniones de sus líderes espirituales.

El senador de Illinois, hijo de un inmigrante de Kenia, África, y de una mujer blanca de Kansas, y criado por su madre y sus abuelos maternos, declaró que rechaza el tono errado de los sermones de Wright pero que “no puedo renegar de él como tampoco puedo repudiar a mi abuela blanca” quien llegó a confesar su temor por los afroamericanos con los que se topaba en la calle y en ocasiones usó estereotipos raciales que “me hicieron sentir vergüenza ajena”.

“Estas personas son parte de mí y de Estados Unidos, una nación a la que amo”, sostuvo Obama.

El senador afirmó que al condenar las declaraciones de Wright o de otros a lo largo de esta campaña, también hay que entender el origen.

“La indignación es real, es poderosa, y sencillamente pretender que desaparezca, o condenarla sin comprender sus raíces, sólo sirve para profundizar el abismo de la incomprensión que existe entre las razas”, señaló Obama.

Los blancos, indicó, tienen que reconocer que la discriminación racial no sólo existe en la mente de los afroamericanos, y éstos deben respetar su historia sin convertirse en víctimas de ella.

La intención de su discurso, afirmó, “no es excusar lo inexcusable” sino aprovechar la coyuntura para abordar el tema racial “que esta nación no puede ignorar”. “Si lo ignoramos ahora, nunca podremos unirnos para resolver los retos”, indicó Obama.

El diálogo es necesario para evitar que algunos sientan que los sueños de unos se logran a expensas de otros: el resentimiento de los afroamericanos contra los anglosajones, el de los anglosajones contra medidas como la Acción Afirmativa, implementadas para corregir precisamente la discriminación racial o por género, el recelo de muchos hacia los inmigrantes que llegan buscando una mejor vida.

Obama declaró que los medios y el país pueden concentrarse en el escándalo y la división, y en analizar si los hombres blancos votarán por el seguro nominado republicano John McCain, o por qué cada grupo vota cómo vota.

“Podemos hacer eso o podemos unirnos y decir: ahora no”, e iniciar un diálogo de unidad que conduzca a solucionar los múltiples retos del país.

No es iluso, dijo, y reconoce que no es asunto que pueda solucionarse en un ciclo electoral o por una candidatura “particularmente una tan imperfecta como la mía”.

La campaña tomó giros raciales, como se anticipaba, cuando un afroamericano y una mujer blanca batallan por hacer historia y ser el nominado o la nominada demócratas con aspiraciones a ser el primer presidente afroamericano o la primera mujer presidenta.

La campaña de la senadora Hillary Clinton generó revuelo cuando el ex presidente Bill Clinton comparó el triunfo de Obama en Carolina del Sur con los de Jesse Jackson en 1984 y 1988 cuando trató de conseguir la nominación demócrata.

Se interpretó como un intento de minimizar la candidatura de Obama argumentando que sólo apelaba a votantes afroamericanos a pesar de que las primeras contiendas en estados de mayoría anglosajona demostraron que este sector votó por el senador (Iowa, por ejemplo).

Y la ex congresista y aspirante vicepresidencial demócrata, Geraldine Ferraro, se retiró de la campaña de Clinton tras declarar que Obama ha llegado a este punto por ser afroamericano.

Obama ha demostrado que puede apelar a un grupo diverso de votantes, aunque los hispanos han apoyado por amplia mayoría a Clinton.

Líderes hispanos rechazan que responda a motivos raciales y afirman que responde a que los hispanos conocen a Clinton y se inclinan por lo conocido, lo familiar.

A media tarde Clinton indicó que no había visto ni leído el mensaje de Obama, pero “me alegro de que lo haya pronunciado porque es un asunto importante”.

“Los temas de raza y género han sido complicados”, indicó Clinton, y por momentos han desviado la campaña demócrata, “un momento histórico para los demócratas y para nuestro país” donde se nominará al primer afroamericano o la primera mujer a la presidencia “y es algo que todos debemos celebrar”.

Vanessa Cárdenas, analista del Center for American Progress, declaró a La Opinión que Obama “agarró el toro por los cuernos” y “retó al país para que dejemos de hablar de nuestros orígenes y nos enfoquemos en los temas que acechan a nuestro país”.

“Su mensaje le llega bien a la comunidad latina e inmigrante [a quienes se refirió en varias partes de su discurso], pero fue un mensaje amplio, de reto para todos”, concluyó Cárdenas.

* WASHINGTON— Maribel Hastings (La Opinión, 19 marzo 2008)

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