
Fiebre de independencia en el mundo
Abril 7, 2008Ideales de emancipación despiertan o se mantienen a nivel global como efecto contrario a la globalización.

NACIONES QUE QUIEREN ser Estados. Estados que no quieren perder territorios. Anhelos que enfrentan a sociedades, dividen a los pueblos y llaman a la guerra. Kosovo, que declaró su independencia de Serbia; Abjasia y Osetia del Sur, que promueven la suya de Georgia, y los tibetanos que se rebelan contra China son los casos más recientes de esta lucha milenaria.
La última década del siglo XX será recordada por la sanguinaria persecución emprendida por Slodoban Milosevic para evitar que la antigua República Federativa de Yugoslavia se desintegrara. A Kosovo, la última en declarar su independencia, la precedieron Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Montenegro y Serbia como heredera de la federación creada por el mariscal Tito tras la Segunda Guerra Mundial.
Kosovo ha sido el último en alcanzar el éxito en esta carrera que tuvo en la segunda mitad del siglo XX su mayor esplendor. El cambio en la composición de Naciones Unidas pone de manifiesto esta tendencia: los 49 países que en 1945 fundaron la ONU se han cuadruplicado en el curso de los últimos 63 años. La mayoría de los 143 Estados que se han unido desde entonces al organismo mundial surgieron como efecto de los procesos de descolonización de África y Asia. No obstante, muchos otros países han tenido que recorrer un sinfín de guerras, consideradas la mayoría de las veces no solo como ilegales sino como terroristas, como fue el caso de Timor Oriental para su independencia de Indonesia.
En el panorama de hoy existen luchas nacionalistas, grupos dispersos y grupos independentistas emancipadores. Las luchas nacionalistas han sido concebidas como aquellas emprendidas por una población que mantiene una identidad cultural basada en la lengua, la religión, la etnia y la historia y que, por efectos de conquistas o colonizaciones quedaron bajo el dominio de un Estado con el que no comparten esa identidad cultural. Son las naciones que buscan convertirse en un Estado.
Por otra parte, existen pueblos enteros que por efecto de migraciones fueron diseminándose por el mundo y han asumido diversas nacionalidades pero mantienen de todos modos los principios de una identidad cultural sólida. El mejor ejemplo, los gitanos, que durante 10 siglos se han esparcido por el mundo pero con una cultura propia. Su esencia nómada no ha desaparecido totalmente y aun cuando tienen importantes núcleos de población en Europa del Este, no han manifestado la intención de buscar un territorio donde puedan agruparse como Estado-nación.
Por último, desde mediados del siglo XX y en los albores del XXI, han aparecido grupos independentistas cuyos movimientos no se basan en una identidad nacional, sino que buscan emanciparse política y económicamente, bien porque se sienten dominados o explotados, o bien porque existe un sentimiento de superioridad frente al Estado al que pertenecen.
Estas tres categorías se mantienen y todas ellas han recobrado una particular vigencia en una época en la que, como efecto contrario a la globalización, renacen los valores culturales de los grupos sociales más pequeños y se promueve una libre autodeterminación de los pueblos con una concepción más social que jurídica.
TÍBET. La rebelión de los monjes budistas del último mes en Lhasa, la capital tibetana, y la amenaza de boicotear los Juegos Olímpicos de Pekín, le recordaron al mundo la vigencia de un conflicto que dura ya cerca de tres siglos, y que además de tibetanos, ha involucrado a chinos e indios. La invasión del Tibet en el siglo XVII por los chinos no solo ha tenido connotaciones territoriales sino religiosas. La figura del Dalai Lama como líder espiritual y político ha estado en el centro de la diferencia. El estatus de Región Autónoma dentro de la China no otorga, sin embargo, las suficientes garantías y condiciones culturales y religiosas. La lucha del pueblo tibetano implica, pues, aspiraciones territoriales con alto contenido religioso.
TAIWÁN. Desde 1952, cuando Japón, como perdedor de la II Guerra Mundial, formalizó su salida de Formosa y en ella se refugiaron los partidarios del líder nacionalista chino Chiang-Kai-shek, se ha generado una situación sui géneris en la cual Taiwán se presenta como un Estado independiente de facto frente a la República Popular de China. Esa situación le ha permitido mantener relaciones comerciales en condiciones de independencia con la mayoría de los países del mundo, aun cuando no se tengan relaciones diplomáticas formales. No obstante, y a pesar de que la mayoría de los habitantes de la isla son partidarios de ser parte de Naciones Unidas, en referendos que se han convocado para el efecto no se ha alcanzado la participación de más del 50 por ciento de los votantes, como requisito mínimo para que se considere válido. Desde Pekín el gobierno chino insiste en la unidad del país.
LÍOS EN EL CÁUCASO. Siguiendo el ejemplo de Kosovo, Osetia del Sur y Abjasia promueven su independencia de Georgia, a la cual quedaron agregadas tras la disolución de la URSS. En la misma región, Chechenia y Kabardino Balkaria buscan obtener, desde hace más de 15 años, su independencia de Rusia, que ha reprimido por todos los medios los movimientos incorporándolos a la definición de ‘terroristas’. No puede dejar de mencionarse en esta región el caso del enclave armenio de Nagorno Karabaj, en Azerbaiyán.
PAÍS VASCO, CATALUÑA Y GALICIA. Vascos, catalanes y gallegos son los tres principales, aunque no únicos, movimientos independentistas que mantienen sus ideales dentro de España. Cada uno de ellos tiene una identidad propia, fundamentada en su lengua, y aun cuando han obtenido niveles importantes de autonomía administrativa, económica y política, la sujeción a la monarquía hace que se mantengan vivos los ideales de independencia. Su lucha incluye, como en el caso del movimiento vasco Eta, ataques terroristas dirigidos de manera principal contra símbolos que representan las instituciones del Estado español.
FLANDES. La vigencia de las diferencias culturales en un Estado, sin importar su desarrollo, quedó plasmada en 2007, cuando Bélgica se vio durante más de seis meses en la imposibilidad de formar un gobierno que salvara las diferencias entre los flamencos y los francófonos de Valonia. De hecho, la parte norte de Bélgica ha visto cada vez con mayor ansiedad la participación del partido de ultraderecha Bloque Flamenco, que promueve la separación de Valonia (francófonos al sur). En este caso no solo juega el sentido cultural e histórico que identifica cada territorio, sino además los factores económicos, dado que las mayores riquezas se concentran en Flandes.
PADANIA Y SICILIA. En las provincias al norte del río Po (Italia), bajo el liderazgo de Umberto Bosi, ha surgido la Liga Norte, partido que promueve el Estado de la Padania para separarse del sur por considerar que mientras los padanos son la parte más productiva del país, la política italiana ha estado dominada por Roma, al sur. El otro movimiento que busca independizarse de Italia es el Frente Nacional Siciliano.
IRLANDA DEL NORTE Y ESCOCIA. Gran Bretaña alberga dos movimientos cuya independencia, más que tener raíces culturales, tienen significación política: Irlanda del Norte, anglicana, que se debate entre la independencia total, la permanencia con el Reino Unido o la unión con Irlanda. También se han venido consolidando movimientos secesionistas en Escocia.
CÓRCEGA, BRETAÑA Y ALSACIA. Francia comparte con España los embates de los movimientos secesionistas de vascos y catalanes, pero en adición existe una prolongada pretensión de Córcega por obtener su independencia. Movimientos menores también han aparecido en las regiones de Bretaña y Alsacia.
ISLAS FEROE. A pesar de tener una amplia autonomía frente al gobierno danés, dependen de este para los asuntos jurídicos y de política exterior. Su aspiración de ser independientes se mantiene y dentro de Europa se considera que es la región con más altas probabilidad de obtenerla.
KURDISTÁN. El más diciente de todos los casos de pueblos que luchan por conservar su identidad es el de los kurdos. Tras la desaparición del Imperio Otomano, su territorio, conocido como Kurdistán, quedó dividido entre Turquía, Siria, Irak, Irán y, en una ínfima proporción, Armenia. A pesar de su condición de musulmanes suníes, fueron víctimas del genocidio cometido contra ellos por Sadam Hussein en Irak y de las persecuciones permanentes de Turquía.
GAZA Y CISJORDANIA. El caso de los palestinos suele mencionarse dentro de la categoría de pueblos sin Estado porque, a pesar de tener un territorio con autonomía relativa -la Franja de Gaza y Cisjordania- carecen de soberanía territorial plena aun cuando Naciones Unidas en 1947 estableció dos territorios, uno para judíos y otro para palestinos. Tras la creación del Estado de Israel y la guerra de los Seis Días en 1967, el grueso de la población palestina vive en una diáspora similar a la que vivieron los judíos.
DARFUR. La lucha nacionalista más conocida en el panorama africano es la que se presenta en Sudán, donde la mayoría de los habitantes de origen árabe y religión musulmana (que comprende cerca del 95% de la población), enfrentan y reprimen a la minoría negra de Darfur, en el occidente. La persecución ha producido la más grande oleada de desplazamiento de los últimos años.
SAHARA OCCIDENTAL. El segundo de los conflictos nacionalistas vigente en África es el de la población saharaui, original del Sahara Occidental, un territorio que tras la salida de los españoles en 1976 quedó a merced de Mauritania y Marruecos. Fue este último país el que se impuso y ocupó el territorio del Sahara Occidental, y desplazó a los saharauis hacia Argelia, donde crearon el Frente Polisario. Una vez ocupada la porción minera y agrícola del Sahara Occidental, Marruecos construyó un muro de cerca de 2.000 kilómetros de longitud.
QUEBEC. En 1995, los promotores de la independencia de Quebec quedaron a menos del 0,5 por ciento de cristalizar sus sueños. El movimiento independentista de esta provincia francófona de Canadá ha tenido desde sus inicios -hace unos 40 años- connotaciones estrictamente lingüísticas: la búsqueda del derecho a un territorio de identidad en torno al francés. Después del referendo del 95, el Parlamento canadiense reconoció la calidad de nación a Quebec.
PUERTO RICO. Es la paradoja de un pueblo con territorio, cultura e identidad, pero sin Estado. Asociado a EE.UU. en lo administrativo, pero sin política exterior individual, desde hace varias décadas han fracasado las iniciativas para definir la situación entre ser independiente y ser un Estado pleno de EE.UU.
SANTA CRUZ. Los pobladores de la región más rica de Bolivia, agrupados en este departamento, mantienen diferencias económicas y étnicas con los habitantes de la Sierra, que por lo general han ostentado el poder político desde La Paz y que los ha llevado a promover la idea de la división territorial.
ZULIA. Como una reacción al mandato de Hugo Chávez, en Venezuela surgió el Movimiento Rumbo Propio, que trata de promover la independencia del estado Zulia, en cuya jurisdicción quedan los principales yacimientos petrolíferos.
* Cambio (Abril 2 del 2008)