
Transparencia poco transparente
Diciembre 18, 2008Una de las ONGs que respaldó intensamente la campaña proselitista del obispo Fernando Lugo, Transparencia Internacional, se sumó a la lista de grupos denunciados por corrupción y perdió su membresía, de acuerdo a la denuncia de Hugo Cacace que publica la prensa digital paraguaya este miércoles 17 de diciembre del 2008.
“Después de más de dos años de mi denuncia por corrupción en Transparencia Paraguay, Capítulo nacional de Transparencia Internacional, y ante el eminente resultado en contra del capítulo paraguayo, Transparencia Internacional he decidido quitar la membresía a Transparencia Paraguay”…
Esto significa que Transparencia Paraguay ya no puede seguir utilizando el nombre de Transparencia Internacional.
“Transparencia Paraguay sigue mintiendo: las publicaciones escuetas a mi modo de ver, de tan importante noticia, manejada por Transparencia Paraguay dice que la denuncia es anónima, tal vez para que la prensa no sepa a quién preguntar, la denuncia nunca fue anónima, fue nominal, y ellos lo saben. Además del tema de las donaciones, hay otros temas como tráfico de influencias que también fueron denunciados entre otros, yo sigo a la espera del resultado final, que creo vendrá muy pronto. Es de esperar que las instituciones públicas que tienen convenios con esta institución la revoquen a la luz de los hechos”, afirma el denunciante (Hugo Cacace denunciante del caso 133 Corrupción en Transparencia Paraguay, teléfono 4508080991 731166PD).
Transparencia Paraguay pidió a Transparencia Internacional que le suspenda temporalmente la membresía a raíz de una denuncia que fue presentada en su contra ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)…
“La proliferación de organizaciones no gubernamentales, conocidas como las ONGs, desató un debate en el sector en cuanto a la necesidad de que sus actividades sean reguladas. El presidente ejecutivo del Centro de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD), Agustín Carrizosa, afirma que están desarrollando una herramienta de certificación. Reconoce que existen instituciones que no son claras en sus roles ni en el manejo de sus recursos. Hay asociaciones como Tekovera que fueron creadas solo para ganar licitaciones con el Estado”, afirma el periodista Jorge Torres…
Según un registro parcial del Ministerio de Hacienda, existen unas dos mil instituciones que fueron creadas bajo la figura de la ONG, sobre las cuales no pueden ejercer ningún tipo de control, excepto sobre las que reciben aportes del Estado, que en total son 137.
En un apartado de su artículo, Torres también esclarece: “En el debate desatado entre referentes de las organizaciones civiles hay quienes aseguran que las ONG no tienen por qué ser eficientes ni transparentes debido a que se anteponen cuestiones ideológicas”.
Sin embargo, las ONGs son organizaciones de fin público y no privado, aunque el financiamiento y la estructura legal sean privados, son organizaciones de bien público. Es más, muchas de ellas manejan recursos públicos del Paraguay o de otros países.
Es por ello que las ONGs tienen que tener formas de transparentar sus acciones, con informes anuales, rendición de cuentas, etcétera. “Pero todo esto es un cambio ideológico dentro del sector que tenemos que ir promoviendo y desarrollando”, manifestó el titular del CIRD, Agustín Carrizosa.
Añade que el tema de la transparencia y el control son necesariamente cuestiones sectoriales y que si el Estado se mete podría ser un problema a no ser que desarrolle ciertas reglas y normas, aunque no descarta que las propias ONGs desarrollen sus propias reglas, ya que pueden tener la capacidad de autocontrol.
A criterio del dirigente social, a la larga, si las organizaciones civiles no se autorregulan, lo más probable es que el Estado lo haga por su cuenta.
Con el correr de los años, el poderío de las seccionales sobre la sociedad paraguaya empezó a ser erosionado por la irrupción de las ONGs, un engendro de nuestros hombres en Langley para desmovilizar a los activistas de movimientos radicalizados tentándolos con el siempre necesario vil metal.
Aunque las elecciones de las autoridades de una seccional colorada nunca tuvieron un cariz enteramente democrático, y siempre se atuvieron a la digitación desde el poder y estuvieron a merced de las maniobras eleccionarias fraudulentas, nunca dejaron de irradiar un aura caudillesca de consagración popular, aunque matizada por furibundas grescas entre bandas mafiosas rivales, salpicadas por golpes de puños y puntapiés.
La consagración de liderazgos por la vía de las ONGs es todavía mucho más fría, antidemocrática y para colmo extranjerizante. El principal requisito es contar con el padrinazgo de alguna embajada extranjera, preferentemente la de Estados Unidos, y ser agraciado con una fuerte suma en dólares que permita financiar algún movimiento político, utilizando a la ONG como mampara.
Para peor de males, sus tendencias en el poder están demostrando ser tan totalitarias como las de sus predecesores, llegando a subordinar eventos festivos o automovilísticos como el Rally del Chaco –el cual se busca eliminar– a sus intereses crematísticos, el afán de lucrar con el estado de emergencia del Chaco embolsando donaciones.
Son ejemplo de esta metodología de la construcción de “liderazgos civiles” a través de ONGs, la mayoría de los grupos que llevaron al poder al obispo Fernando Lugo, de forma similar a la ascensión al poder de Victor Yuschenko en Ucrania, debilitando y derrocando al partido colorado de una manera parecida a la que fueran derrocados los partidarios del presidente georgiano Eduard Chevarnadze, en medio del aplauso de la prensa mediática y la comunidad internacional.
Tanto los sucesos de Georgia como de Ucrania fueron producto de protestas y movimientos organizados por ONGs financiadas y dirigidas, directa o indirectamente, por Washington, conforme a un plan expuesto posteriormente en un informe oficial de la USAID. De esta manera, las ONGs fueron instrumentadas como verdaderos caballos de Troya de la CIA norteamericana.
En el caso paraguayo, el carácter dudoso de estos liderazgos financiados a veces por la ultraderecha de Washington, que ya ha incorporado a las ONGs a su estrategia para la supremacía global no sólo ponen en tela de juicio el rol que desempeñan realmente estas organizaciones, sino también la integridad de quienes se vinculan y financian su promoción política a través de ellas.
Aunque resulte en cierta forma reconfortante para algunos escuchar las aclamaciones prodigadas por la izquierda latinoamericana al “obispo de los pobres y teólogo de la liberación” Fernando Lugo, uno no puede menos que reflexionar sobre lo mucho que, ocasionalmente, tanto las críticas como los aplausos pueden provenir del bando equivocado.
* Luis Agüero Wagner (La Nacion)
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