Archivos de la categoría ‘Benazir Bhutto’

h1

El olvido de Gandhi segun Georgina…

enero 31, 2008

60 años después de su asesinato, la herencia del profeta de la no violencia se extingue entre gobiernos corruptos

gandhi1.jpg

Cuando el extremismo se extiende por Pakistán y amenaza con desestabilizar toda la región, muchos son los que recuerdan la oposición visceral de Mohandas Gandhi -a quien sus millones de seguidores llamaron Mahatma (Alma Grande)- a la partición de la India y a la creación de un Estado por motivos religiosos.

El profeta de la no violencia, asesinado por un radical hindú hizo ayer 60 años, consideró siempre que “la violencia es el miedo a los ideales de los demás” y defendió el esfuerzo y la resistencia como único método de lucha por los derechos inalienables de los ciudadanos.

Mahatma fue el azote de los británicos y también de sus conciudadanos. El hombre que revolucionó la política, la filosofía y la ideología del siglo XX y que forzó el fin del dominio británico en el subcontinente asiático con una impresionante campaña de desobediencia civil vería con espanto el actual auge del terrorismo.

La conversión de India y Pakistán en potencias nucleares, las tres guerras libradas entre los dos países desde que se independizaron en 1947 y el sangriento desgajamiento de Pakistán Oriental -hoy Bangladesh- revelan cómo la herencia de Gandhi cayó en el olvido.

El asceta que jamás se dejó contaminar por el poder y se convirtió en abanderado de la lucha contra la pobreza arremetería implacable contra la corrupción que corroe las administraciones de India, Pakistán y Bangladesh.

En realidad, para esos gobiernos, Gandhi es casi una figura incómoda porque, como la voz de la propia conciencia, les recuerda lo que deberían de hacer y no han hecho.

Nilamben Parikh, una de las bisnietas del Mahatma, vertió ayer en las aguas del mar de Arabia, frente a la costa de Mumbai (la antigua Bombay) las cenizas contenidas en una de las 20 urnas en que se guardaron. En la ceremonia, a la que asistieron representantes del Gobierno federal y local, se hizo un llamamiento a la unidad de los indios.

Nacido en 1869 en el seno de una familia acomodada de la casta vaisía, Gandhi aprendió de su madre el respeto a la vida, una mujer profundamente religiosa que, en la tradición de tolerancia india, practicaba una mezcla de hinduismo, islamismo y jainismo. De esta última religión, que se opone a todo tipo de violencia contra los hombres, los animales y las plantas, proceden los principios de la resistencia pacífica que defendió hasta su muerte.

Tras finalizar en Londres los estudios de Derecho, comenzados en la ciudad india de Ahmedabad, el activismo político del abogado comienza en Suráfrica, país al que se trasladó en 1893. Una de las mayores críticas a Gandhi procede precisamente de estos tiempos en los que defendió con vehemencia a la comunidad india de las leyes discriminatorias impuestas por los blancos, pero no se preocupó por la discriminación aún más sangrante que sufría la mayoría negra.

El Gobierno surafricano instaló ayer un busto del Mahatma en Durban, la ciudad en la que Gandhi vivió 21 años y en la que las humillaciones que le infligieron los ingleses fueron forjando en su voluntad de acero una resistencia sin violencia que rompió las defensas del imperio. Cuando el abogado volvió a la India en 1914 era ya un huracán político imposible de frenar.

Gandhi no sólo fue el azote de los británicos, sino también de sus mismos conciudadanos al oponerse tajantemente a las clases que preconiza la religión hindú y que hasta ahora condenan a la ignorancia y la indigencia a la mayoría de los indios.

* Autor: GEORGINA HIGUERAS – Madrid – 31/01/2008

h1

Scotland Yard investiga magnicidio pakistaní

enero 14, 2008

Como si se tratase de una denuncia desde el más allá, en los mensajes de correo electrónico y las entrevistas que ahora surgen, la política pakistaní Benazir Bhutto responsabiliza de su asesinato a los líderes militares de su país.

El viernes llegó a Pakistán el equipo de Scotland Yard que se encargará de investigar los móviles y establecer la identidad de los autores del crimen. El presidente pakistaní, Pervez Musharraf ha invitado personalmente a los célebres investigadores británicos para que emitan un juicio imparcial. Inmediatamente después del magnicidio, el Gobierno nacional responsabilizó a la rama pakistaní de la red terrorista al-Qaeda. Y, efectivamente, un poco más tarde, uno de los líderes de la red en Afganistán reivindicó la autoría del mortal atentado. Sin embargo, a través de un portavoz, el dirigente de al-Qaeda en Pakistán, Baitullah Mehsud, rechazó toda implicación, aduciendo que su movimiento “nunca ataca a mujeres,” un argumento de peso en Pakistán.

Extremistas
En los días inmediatamente posteriores al asesinato de la política, se consideraba a todas luces evidente que el crimen fuera obra de extremistas musulmanes. A pesar de ello, los seguidores de la víctima y muchos otros pakistaníes están convencidos de que el Gobierno de Musharraf está implicado en el crimen.

Y ahora, incluso después de su muerte, Benazir Bhutto se inmiscuye en el debate. En la pasada semana se han recuperado declaraciones que ella había concedido recientemente, en las que, sin más rodeos, responsabiliza al régimen militar. Antes de su regreso a Pakistán, el pasado octubre, la política envió por correo electrónico un mensaje al ministro británico de Relaciones Exteriores, David Milliband, en el que mencionaba a tres figuras clave en el entorno del presidente, que tenían serias intenciones de asesinarla.

Poco después, envió además una misiva al presidente Musharraf en la que lo hacía partícipe de sus sospechas, y le encarecía observar cuidadosamente a los tres individuos en cuestión. Una semana después de un atentado que Benazir Bhutto sobrevivió pero que causó la muerte a 140 personas, el periodista de CNN, Wolf Blitzer, recibió un mensaje que, a solicitud de la remitente, sólo podría publicar en caso de que muriera víctima de un atentado. “Dios mediante, nada sucederá,” dice, “pero en caso contrario, además de las tres personas que he mencionado en mi carta al presidente Musharraf, de fecha 16 de octubre, quiero responsabilizar al Presidente mismo.”

Poco después, en una entrevista que Benazir Bhutto concedió al periodista David Frost, para la cadena al-Yazeera, reiteró inmutable sus sospechas, y denunció que quienes buscaban eliminarla se proponían además detener el proceso de democratización pakistaní.

Causas de la muerte
Las sospechas de los seguidores de Bhutto se vieron confirmadas por la falta de claridad que, inmediatamente después del atentado, surgió acerca de las verdaderas causas del fallecimiento. Tras disparar tres veces contra la dirigente, el asesino se dinamitó. Según la versión gubernamental, la muerte de Bhutto fue causada por un golpe en el cráneo como consecuencia de la explosión. Los partidarios de la víctima califican de ridícula esta interpretación de los hechos, y aseguran que la líder política murió como consecuencia de los disparos. Además, destacan que el personal de seguridad se apresuró a despejar meticulosamente el lugar de los hechos, y, al hacerlo, destruyó importante material de prueba. Además, la tardanza con la que se entregó el cadáver para su autopsia ha despertado sospechas.

Entre tanto, las circunstancias del asesinato se han convertido en un espinoso tema político en Pakistán, en el que cada partido maneja su propia teoría. Con el fin de calmar un poco los ánimos, de cara a las elecciones ahora previstas para el 18 de febrero, y para neutralizar las sospechas en su contra, el presidente Musharraf ha invitado a Scotland Yard, como entidad neutral. Entre tanto, el mandatario mantiene su punto de vista y sigue responsabilizando a al-Qaeda, aunque reconoce que su personal de seguridad no obró debidamente y causó la pérdida de material importante para la investigación, mas no intencionadamente. Por último, subraya que Benazir Bhutto tampoco observaba debidamente las normas de seguridad.

Escepticismo
Por su parte, los medios de comunicación pakistaníes se manifiestan escépticos acerca de la implicación de los investigadores británicos, ya que es poco lo que podrán hacer en medio del caos político que reina en el país, y sólo servirán para salvar la reputación de Musharraf. El presidente ha anunciado que el cadáver de la dirigente se puede exhumar, pero para ello necesita la autorización de los deudos, y éstos sólo la concederán para una investigación oficial e independiente a cargo de Naciones Unidas.

Por último, a los investigadores británicos no les está permitido interrogar a las personas sobre las cuales la víctima expresó sospechas.

* Michel Hoebink (05-01-2008)

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.