Ola de suicidios entre veteranos en USA

Dieciocho veteranos estadounidenses se suicidan cada semana, en lo que constituye otra prueba de los descuidos del gobierno de George W. Bush hacia quienes libran las guerras que él declara.

“El problema de los suicidios está fuera de control”, dijo el abogado Gordon Erspamer, representante de las asociaciones Veteranos por el Sentido Común y Veteranos Unidos por la Verdad en su demanda contra el gobierno.

En la primera audiencia de este juicio iniciado con una demanda colectiva (“class-action”, en inglés) contra el gubernamental Departamento de Asuntos de los Veteranos (VA), Erspamer sostuvo que estos 1,7 millones de soldados participantes en las guerras de Iraq y Afganistán “merecen algo mejor”.

Se prevé que el proceso iniciado el lunes en la Corte del Distrito Septentrional de California, con sede en San Francisco, insumirá una semana. El VA es una oficina que depende directamente del presidente y cuyo responsable, James Peake, integra su gabinete.

En las primeras instancias del juicio, los demandantes advirtieron que funcionarios del gobierno engañaron deliberadamente al público estadounidense sobre la cantidad de veteranos que se suicidan o intentan quitarse la vida.

En un mensaje de correo electrónico conocido en el juicio, el director de la División de Salud Mental del VA, Ira Katz, recomendó a un portavoz de la agencia ocultar a los periodistas el dato de que un millar de los veteranos atendidos por ella intentan suicidarse cada mes.

La carta de Katz, médico de profesión, comienza con tres letras entre signos de exclamación: “¡Shh!”

“Nuestros coordinadores de prevención de suicidios identifican alrededor de 1.000 intentos de suicidio al mes entre los veteranos (…). ¿Es algo que podamos decir (…) para que alguien tropiece con eso?”, advierte el e-mail.

Según CBS News, el mensaje fue escrito poco después de que el VA entregara a esa cadena de noticias por televisión una estimación que admitía apenas 790 intentos de suicidio para todo 2007.

La Unidad Psiquiátrica de la VA en la ciudad texana de Dallas cerró sus puertas a comienzos de mes, luego de registrarse el cuarto suicidio del año entre sus pacientes.

“El 4 de abril, un hombre ató una sábana a la parte superior del marco de la puerta (…) y se ahorcó”, informó la semana pasada el diario The Dallas Morning News.

“Antes, un veterano se había ahorcado de un armazón adherido a su silla de ruedas. Y en enero, dos hombres que se conocieron en la sala psiquiátrica cometieron suicidio en el condado de Collin días después de que les dieran el alta”, agregó el periódico.

“El sistema está en crisis y, desafortunadamente, el VA lo niega”, dijo Erspamer, quien urgió al juez de la Corte de Distrito actuante en el caso, Samuel Conti, a designar un interventor para supervisar lo que sucede en la cuestionada agencia.

Las asociaciones también procuran que se le prohíba al VA rechazar cualquier solicitud de atención a la salud mental formulada por un veterano en algún sanatorio del organismo gubernamental.

Numerosos veteranos de la guerra de Iraq se suicidaron luego de ser rechazados en consultorios del VA.

Pero el abogado del VA, Richard Lepley, aseguró que esta agencia desarrolla “un sistema de salud de calidad mundial”, y advirtió que los demandantes representan un grupo de veteranos con “intereses especiales”.

Según Lepley, los cambios reclamados en la querella –un servicio de salud mental mejor y más rápido y el reconocimiento de derechos a aquellos pacientes a quienes les son negados– están más allá de la autoridad judicial.

“Usted no tiene criterios para juzgar”, dijo Lepley a Conti. “Este tribunal no debería intentar ser un sustituto de los profesionales médicos del VA.”

Ni los demandantes ni la defensa del VA llamaron a veteranos como testigos.

La querella se concentra, más bien, sobre la naturaleza bizantina y burocrática del sistema que los veteranos deben sortear para recibir atención médica y beneficios por discapacidad.

Según el propio Departamento, cada veterano debe aguardar, en promedio, 185 días (unos seis meses) promedio para que se le informe si su solicitud de beneficios por discapacidad le fue concedida.

Pero las asociaciones de veteranos advirtieron que la espera es mucho mayor, y que las apelaciones ante respuestas negativas insumen años.

Documentos internos del VA presentados en el juicio por los demandantes indican que sólo este año murieron 526 veteranos esperando una revisión de sus casos.

Esto no es ninguna sorpresa para Kelly Conklin, de Chunchula, localidad del estado de Alabama.

Su marido Manuel depende de una silla de ruedas para moverse, luego de sufrir una reacción negativa a una vacuna contra el ántrax que le administraron cuando se preparaba para viajar a Iraq con la Marina de guerra en 2003.

Los médicos militares le inyectaron esteroides y otras medicinas con la intención de recuperar su capacidad de caminar, pero Conklin perdió las esperanzas dos años después y presentó una solicitud de pensión por discapacidad.

Tres años después, la familia sigue esperando y vive de la caridad.

“Todos los días es una lucha”, dijo Kelly Conklin a IPS. “Casi todas las noches sólo tenemos huevos para comer, y a veces sólo semillas de lima.”

*Aaron Glantz es colaborador de IPS y publicó el libro “How America Lost Iraq” (“Cómo Estados Unidos perdió Iraq”), de la editorial Tarcher/Penguin. Ahora prepara “The War Comes Home: Washington’s Battle Against America’s Veterans” (“La guerra regresa a casa: La batalla de Washington contra los veteranos estadounidenses”).

* Por Gary Grantz; SAN FRANCISCO, 22 abril 2008 (IPS)

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