Las petroleras culpan a los países productores de los altos precios

No hacía falta ser un lince para vaticinar que la brutal escalada del precio del petróleo iba a acaparar ayer todos los focos en la primera sesión del Congreso Mundial de Madrid. Ni tampoco fue una sorpresa que los participantes rivalizaran por sacarse de encima la responsabilidad. El primer turno de este juego dialéctico correspondió a las multinacionales petroleras, que pusieron la mira en los países productores con modelos estatales. “El problema está encima del suelo, no en el subsuelo”, dijo el consejero delegado de British Petroleum, Tony Hayward, en referencia a las restricciones que deben afrontar las firmas privadas.

Para Hayward, la clave del incremento de precios es de manual: “La oferta no está respondiendo adecuadamente al crecimiento de la demanda”. Y la explicación no estaría en la limitación de las reservas -recordó que al ritmo de producción actual hay petróleo para, al menos, 41 años- sino en las condiciones que imponen los países productores. “El 90% de las reservas mundiales están en países que ponen restricciones a la inversión de empresas extranjeras”, acotó Antonio Brufau, presidente de Repsol.

“Los impuestos al petróleo son ahora peligrosamente altos”, agregó el consejero delegado de British Petroleum. El argumento de las multinacionales es que el endurecimiento del régimen fiscal en varios países emergentes (que en muchos casos sólo emulan lo que ya sucede desde hace años en Noruega o Reino Unido) desincentiva la inversión. E insisten en que su mayor capacidad tecnológica es un elemento crucial para reactivar la oferta, sobre todo ahora que el petróleo está a mayor profundidad.

En esta explicación de la escalada de precios -el brent, de referencia en Europa, marcó ayer un nuevo máximo con 143,5 dólares por barril-, la glotonería de los inversores financieros tiene un papel marginal. “No se puede acusar a los especuladores”, indicó el consejero delegado de Shell, Jeroen Van der Veer. “No hay un problema de oferta ahora, pero lo que la gente ve es que sí puede haberlo en el futuro y la especulación sólo hace esa predicción más visible”, comentó. Más contundente fue Hayward, que consideró “un mito” la idea de que los inversores financieros inflan el precio.

El turno pasa ahora a los representantes de los países productores, con la OPEP a la cabeza, cuyo presidente, el argelino Chakib Khelil, participa hoy en el congreso. Pero la primera réplica a las petroleras fue del ministro de Industria español, Miguel Sebastián, que participó en la sesión inaugural presidida por el rey Juan Carlos. “Más que la burbuja financiera o la burbuja inmobiliaria, la burbuja especulativa que sufre el petróleo es la más dañina para la economía”, opuso Sebastián, que puso la lupa en el funcionamiento de los mercados de futuros.

En su opinión, los inversores financieros se han aprovechado de una regulación “muy laxa”. El ministro de Industria reclamó una reforma de los mercados para exigir a los inversores más garantías económicas cuando hagan apuestas sobre el precio futuro del petróleo (y evitar así que se financien casi en exclusiva con deuda). Y también exigió normas para limitar la participación en estos mercados de grandes fondos de inversión.

La vinculación entre las finanzas y el petróleo también fue protagonista ayer en una acción de protesta: medio centenar de activistas se colaron en la sede de la Bolsa de Madrid y corearon consignas contra la celebración del congreso en la capital.

* A. Bolaños (El País, 01/07/2008)

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Starbucks cerrará 600 cafeterías y suprimirá 12.000 empleos en EEUU

La cadena estadounidense de cafeterías Starbucks ha anunciado que planea cerrar 600 locales en Estados Unidos, lo que supondrá la eliminación de 12.000 empleos, tanto a tiempo parcial como a tiempo completo.

Esta cifra incluye el cierre de 100 locales anunciados previamente por la compañía.

Starbucks precisó que la mayoría de los cierres se producirán en la segunda mitad de su año fiscal 2008 y en la primera de 2009, y que afectará a las cafeterías que rinden menos de lo esperado.

El 70% de los establecimientos que cerrarán sus puertas estaban abiertos desde principios del año fiscal 2006, añadió Starbucks.

Asimismo, informó que durante el próximo año fiscal abrirá menos de 200 nuevos locales en EEUU, frente a las 250 cafeterías que preveía inaugurar inicialmente en ese período.

“A lo largo de la historia de la compañía, siempre hemos aspirado a poner a nuestra gente primero”, aseguró a través de un comunicado el presidente y consejero general de Starbucks, Howard Schultz, que calificó la decisión de “difícil” porque “afecta a la vida de las personas que han trabajado tan duro para ofrecer un servicio superior a nuestros clientes”.

La cadena de cafeterías con sede en Seattle (Washington) anunció en marzo pasado una estrategia para recuperar clientes y combatir así la creciente competencia y la desaceleración de la economía estadounidense.

Desde hace meses, la compañía sufre un deterioro en su modelo de negocio, que los clientes achacan a la pérdida de calidad del café que sirven y del encanto del que siempre han hecho gala sus establecimientos.

Starbucks tiene actualmente 16.000 cafeterías en 45 países, pero la mayor parte de su facturación proviene del mercado estadounidense.

Las acciones de Starbucks subían un 0,78% hasta los 16,40 dólares en las operaciones electrónicas posteriores al cierre del mercado Nasdaq.

* El Mundo, 02/07/2008

Cierran hospitales en Nueva Jersey (USA)

New Jersey es el estado número 10 en USA, con una población de 9 millones de personas, tiene una crisis de salud que afecta a las personas de menores recursos.

PLAINFIELD, NJ. — Se agudiza la crisis de salud en Nueva Jersey, las autoridades han determinado el cierre de nuevos hospitales en medio de los más grandes recortes a los programas de caridad.

Dina no sabe que va a pasar si a su esposo le da de nuevo un ataque cardiaco y no podrá darle la atención que necesita.

Hace varios años su esposo recibió la atención oportuna en el hospital de Mulhlenberg, en Plainfield, pero ahora la incertidumbre se apodera de ella y de miles de personas que acuden a este centro hospitalario que va a ser cerrado.

La junta de la Comisionada de Salud de Nueva Jersey recomendó el cierre del hospital, que en una declaración confirmó que tendrán que suspender sus servicios porque económicamente es imposible, por los recortes en los programas de salud y la falta de seguro médico para atender a la población.

Para un reverendo el cierre se trata de un crimen contra la comunidad y especialmente contra ancianos e inmigrantes.

Se estima que más de 200 mil personas se verán afectadas por el cierre de este hospital en Plainfield. Pero es apenas uno de 21 centros hospitalarios que en Nueva Jersey tienen problemas. De hecho el presupuesto de este año para el programa de caridad se ha reducido en 111 millones de dólares.

Una activista le pide al gobernador Corzine que reconsidere su decisión sobre el presupuesto ya que el mismo pudo salvar su vida cuando recibió atención en hospitales del estado jardín.

Ya son seis los hospitales que han cerrado en Nueva Jersey.

* Telemundo47 (7 de julio de 2008)

¿Vale la pena ser ético?

La responsabilidad social se ha vuelto un tema muy importante para las corporaciones.
Las compañías gastan miles de millones de dólares en buenas acciones (desde promover la diversidad entre su personal hasta desarrollar tecnologías no contaminantes) y luego pregonan sus esfuerzos públicamente.
Buena parte de las compañías esperan que los consumidores paguen un poco más por los productos que se fabrican respetando altos valores éticos. Pero la mayoría de las compañías asumen esto sin mayor prueba.

¿Los compradores realmente retribuyen el buen comportamiento corporativo pagando más por los productos y castigan un comportamiento irresponsable pagando menos? ¿Cuánto más o cuánto menos? ¿Qué tan lejos debe llegar una compañía en este sentido para ganarse a los consumidores?

Antes de responder a estas preguntas, debemos decir que un producto se considera “fabricado éticamente” cuando se dan las siguientes condiciones:
1) las relaciones entre la compañía y las partes interesadas se fortalecen, por ejemplo, promoviendo la diversidad y la seguridad,
2) la compañía asume prácticas ecológicas, tales como el uso de tecnologías no contaminantes, y
3) la compañía debe mostrar respeto por los derechos humanos (nada de trabajo forzado en fábricas en el extranjero).

Volviendo a las preguntas, se llevaron a cabo una serie de experimentos, enseñando a varios consumidores los mismos productos: café y camisetas; pero a un grupo le dijimos que habían sido fabricados éticamente mientras que al otro grupo le dijimos lo contrario. Un tercer grupo de control no recibió información alguna.

En todos los experimentos, los consumidores se mostraron dispuestos a pagar un poco más por los bienes fabricados éticamente. Y, aún más, señalaron que sólo comprarían los productos que no habían sido fabricados éticamente si se les ofrecía un descuento por los mismos.

Las personas que esperan mayores estándares éticos de parte de las corporaciones están dispuestas a pagar más por los productos de las compañías que observan dichos estándares y menos por las que no los observan. Se descubrió, además, que no es necesario que las compañías asuman una posición enteramente ética para ganarse a los consumidores.

Si las compañías invierten sólo un poco en fabricar sus productos éticamente, los compradores las premiarán tanto como a las compañías que profundicen más en este sentido. Finalmente, una advertencia. Aunque una producción ética puede conllevar mayores ventas, no todos los consumidores se sienten atraídos por la misma. De hecho, algunos preferirán un menor precio aunque el producto se haya fabricado sin respetar estándares éticos.

 

* Revista: Sloan Management Review (Verano 2008)

http://sloanreview.mit.edu/wsj/insight/brand/2008/05/12/