Arranca el trabajo privado en Cuba

La difusión del régimen tributario que se aplicará al trabajo privado en Cuba puso oficialmente en marcha una de las alternativas planteadas por el gobierno de Raúl Castro, en la reforma para recortar medio millón de empleos estatales.

Varias resoluciones publicadas en dos ediciones extraordinarias especiales de la Gaceta Oficial este lunes 25 pusieron en blanco y negro las reglas de juego, tanto del reordenamiento laboral como de la mayor apertura al trabajo por cuenta propia.

“Me trajeron 100 ejemplares que se vendieron, yo diría que en menos de media hora. Por poco me vuelven loco”, comentó a IPS el expendedor de uno de los estanquillos estatales de periódicos, donde comenzaron a distribuirse las publicaciones en todo el país.

El mayor interés se centra en los impuestos a pagar por ejercer alguna de las 178 actividades que fueron autorizadas a realizarse de manera independiente. Los gravámenes son varios y sólo por concepto de ingresos personales van de 25 a 50 por ciento, sobre su renta anual total.

“Yo quisiera abrir en mi casa un local para venta de jugos y alimentos ligeros, pero si, además de la licencia, el impuesto por ventas (10 por ciento) y no sé qué más, tengo que comprar lo que necesito para sacar adelante el negocio a precios de la ‘chopin’ (tienda donde se paga con divisas) no le veo negocio”, comentó una mujer de mediana edad.

Junto con ampliar las áreas para el trabajo autónomo, en el que según datos de 2009 ya laboran más de 140.000 personas, la legislación permitirá la contratación de personal y el alquiler de viviendas completas, inclusive a ciudadanos de la isla con residencia legal en el extranjero. Pero también establece varios tipos de gravámenes.

Además de los impuestos por ingresos personales, se incluyen abonos sobre las ventas de bienes, con un 10 por ciento sobre su valor total. Además, por la utilización de la fuerza de trabajo el aporte al fisco será de un 25 por ciento del salario del empleado. También se sumarán contribuciones por concepto de seguridad social.

Personas que laboran por cuenta propia desde la década de los 90 siguen inquietas por lo que entienden como un alza impositiva para el sector. Otras, que han ejercido diferentes oficios sin licencia, podrían ser castigadas con fuertes multas en efectivo, si no se inscriben en las dependencias estatales habilitadas para ese fin.

“Por alquilar una habitación debo pagar mensualmente 331 pesos convertibles (unos 357 dólares), incluida la licencia y otros impuestos que se fueron añadiendo. Por supuesto también pago impuestos anuales por ingresos personales”, contó a IPS una residente del municipio de Playa, en La Habana.

“Ahora tengo que estudiar bien este documento y esperar la reunión que seguramente tendremos con autoridades de Vivienda para saber qué nos espera”, agregó. Este sector, junto a los de pequeños restaurantes privados, se considera parte “floreciente” del trabajo independiente, pese a que están sujetos a fuertes regulaciones.

Los impuestos se pagarán en pesos cubanos y para los trabajadores por cuenta propia con transacciones en pesos convertibles (cuc), la divisa libremente convertible de circulación nacional, se aplicará la tasa de cambio vigente en las casas estatales de cambio. En ellas el cuc equivale a 24 pesos.

Estimaciones preliminares del grupo de estudios tributarios indican que la entrada de unas 250.000 personas a lo que en Cuba se llama “cuentapropismo” representaría desde 2011 para el Estado un ingreso anual del equivalente a unos 45 millones de dólares.

El cálculo habría tomado en cuenta las entre 80.000 y 100.000 licencias solicitadas en los últimos años que fueron negadas. Pero algunos analistas son más cautelosos y consideran que el impacto será moderado, sobre todo inicialmente, debido a la deprimida situación económica interna.

Las resoluciones regulan también el tratamiento laboral y salarial aplicable a trabajadores que pierdan sus empleos por la reducción de plazas. De acuerdo a estas normas, las alternativas para estas personas incluyen la reubicación en otras empresas, el trabajo por cuento propia y la entrega de tierras en usufructo.

También se mencionan “otras formas de empleo en el sector estatal”, cuyas características no se especifican. Tampoco se excluye que el propio trabajador “disponible” gestione su reubicación en otra entidad o actividad laboral.

El gobierno ha dicho que el reajuste laboral responde a la necesidad de aumentar la eficiencia y la productividad del trabajo, un elemento que considera imprescindible para elevar los salarios y “sostener los enormes gastos sociales” de su sistema socialista.

En ese sistema se incluyen la prestación gratuita y universal de los servicios de salud y educación.

También se espera lograr que al menos 80 por ciento del personal esté vinculado directamente a la producción, servicios u otra actividad considerada fundamental para el desarrollo de este país insular del Caribe, con 11,2 millones de habitantes


Por Patricia Grogg , LA HABANA, 26 octubre 2010 (IPS)

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