Una teoría antipobreza con los pies en la tierra

La economista francesa Esther Duflo sostiene que se puede aliviar la pobreza con políticas adecuadas. Como ejemplo muestra el logro obtenido por su equipo en el norte de India, donde 40 por ciento de familias estudiadas por su equipo inmunizaron a sus hijos al recibir a cambio un kilogramo de lenteja.


Duflo entiende que para abatir la pobreza basta con que autoridades y gobernantes “traduzcan las conclusiones de las investigaciones en acciones” e implementen programas cuya efectividad ha sido demostrada. 

Pero es más fácil decirlo que hacerlo. 

A veces es frustrante lograr que las autoridades apliquen los resultados de los estudios que podrían mejorar la vida de las personas, reconoció Duflo, quien recibió en 2010 la prestigiosa Medalla John Bates Clark, entregada por la American Economic Association, a quien haya hecho una gran contribución al conocimiento y al pensamiento económico. 

El nuevo libro de Duflo, a la venta desde este mes, “Poor economics: a radical rethinking of the way to fight global poverty” (Economía de la pobreza: replanteamiento radical de la forma de luchar contra la pobreza global) concentrará la atención una vez más en acciones para aliviar la pobreza. 

La obra, escrita conjuntamente con Abhijit Banerjee, profesor internacional de economía de la Fundación Ford, se propone lograr que este año la “economía de la pobreza” se vuelva un asunto clave en las reuniones y conferencias internacionales. 

“Fundamentalmente, creo que es un tema que atrae a la gente”, dijo Duflo a IPS. “La diferencia en los ingresos del mundo rico y el pobre es tan grande que la gente tiene estar interesada”, apuntó. 

La economista de 38 años es profesora en el estadounidense Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y da conferencias en Francia, donde, según algunos críticos, hizo de la economía del desarrollo un asunto chic. 

Haciendo el doctorado en el MIT, Duflo fue una de las primeras estudiantes en aplicar la economía al desarrollo cuando pocas universidades los relacionaban. 

“No se consideraba un tema de estudio atractivo”, recordó. “Hubo una generación que comenzó a analizar el desarrollo desde otras áreas. Tenían sus propias teorías y había muy pocos economistas. Mi aporte fue empezar a concentrarme en el detalle. Pero conté con tutores y mentores”, explicó. 

El gran aporte de Duflo fue mostrar qué programas son más efectivos para combatir la pobreza. Su trabajo “utiliza experiencias de campo para identificar los que son altamente específicos para un fin determinado, desde tratamientos médicos baratos hasta innovadoras propuestas educativas”, según el MIT. 

Junto con Banerjee y Rachel Glennerster, Duflo realizó la investigación en India. 

Glennerster dirige el Abdul Latif Jamil Poverty Action Lab (J-PAL siglas en inglés del laboratorio de acción contra la pobreza Abdul Latif Jamil), del MIT, fundado en 2003 por Duflo, quien fundó la institución en 2003 con Banerjee y Sendhil Mullainathan, economista y profesor de la Universidad de Harvard. 

Los investigadores de J-PAL realizan estudios en varios países y trabajan con autoridades nacionales y organizaciones no gubernamentales para implementar programas de alivio a la pobreza, explicó Hélène Giacobino, directora general de la institución en Europa. 

“La mayor parte de nuestro trabajo consiste en analizar las diferentes políticas contra la pobreza y evaluar su impacto y efectividad”, dijo Giacobino a IPS. 

Desde 2003 realizaron más de 235 investigaciones sobre desempleo, ausentismo escolar, programas sociales, entre otros temas, en 38 países. 

La mayoría de los estudios duran tres años o más. 

En Kenia, investigadores de J-PAL concluyeron que el ausentismo escolar se relacionaba con parásitos intestinales. Entregaron medicamentos para desparasitar a los estudiantes y el problema se redujo 25 por ciento. 

Luego, la Fundación Bill Gates financió programas para distribuir medicamentos contra los parásitos. J-PAL lanzó Deworm the World (desparasitar el mundo), una organización no gubernamental que ayudó al gobierno keniata a atender 3,6 millones de niños y niñas en 2009, según el MIT. 

Pascaline Dupas, realizó un estudio sobre el uso de los mosquiteros en África y concluyó que la gente que los recibe gratis los usa igual que los que los compran. 

La conclusión desacreditó el argumento de que las personas que reciben donaciones no las aprecian o no las usan. 

“El estudio demostró que es mejor entregar mosquiteros de forma gratuita para prevenir la malaria” (paludismo), remarcó Duflo. “Es una forma de ayudar a quienes no pueden pagarlo”, añadió. 

Duflo se sintió inspirada por el ejemplo de su madre, una médica que viajó por distintos países en desarrollo para ayudar a víctimas de las guerras. 

“Siempre me interesó saber qué se puede hacer para cambiar la vida de los más pobres”, explicó. “Descubrí que la economía aporta un buen ángulo aunque parezca un poco alejada”, apuntó. 

Con J-PAL y el nuevo libro, ella y el resto del equipo esperan “mejorar las políticas destinadas a aliviar la pobreza y mejorar la salud, la educación y el acceso a préstamos”, añadió. 


Por A. D. McKenzie; PARÍS, abril 2011 (IPS)

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