Ricos dicen que quieren pagar, pero no los dejan

Ante la grave crisis de la deuda soberna de los países más industrializados, varias de las personas más poderosas del mundo urgieron a los gobiernos a aumentar los impuestos sobre la riqueza.

El financista estadounidense Warren Buffet, considerado el tercer hombre más rico del mundo, criticó la política fiscal de Estados Unidos por proteger a los ricos.

Siguiendo su ejemplo, numerosos millonarios europeos mostraron su voluntad de pagar más impuestos para fortalecer las finanzas estatales.

“Se necesita la justa contribución de los ricos” para resolver el problema de la deuda soberana de Europa, señaló Maurice Lévy, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Privadas, en una columna publicada por el periódico francés Le Monde.

“Me parece normal que, nosotros que tuvimos la suerte de hacer dinero, desempeñemos nuestro papel de ciudadanos y contribuyamos al esfuerzo nacional”, escribió Lévy, en el lugar 238 de la lista de personas más ricas de Francia. “En mi opinión se necesita la contribución de los más ricos”, afirmó.

Otras 16 personas muy ricas compartieron su voluntad de hacer “una contribución excepcional” en forma de impuestos para resolver la crisis de endeudamiento.

Lévy y sus pares revivieron el debate sobre política fiscal y justicia social en Francia, iniciado en 2007 cuando el presidente Nicolas Sarkozy introdujo un tope impositivo y redujo considerablemente los impuestos sobre la riqueza.

La medida derivó en un aumento del déficit fiscal, de 2,7 por ciento del producto interno bruto pasó a 7,1 por ciento en la actualidad. La deuda saltó del equivalente de 1.751 billones de dólares, en 2007, a 24.5 billones de dólares este año.

El sistema fiscal francés tiene cientos de excepciones que permiten que los ricos reduzcan más su carga fiscal. Más de la mitad de las 5.800 personas más ricas pagaron menos de 25 por ciento de impuestos en 2010, según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos.

Mientras, la carga impositiva de 50 por ciento de los hogares de las clases media y baja puede representar hasta 45 por ciento de sus ingresos.

La política fiscal contribuyó a una fuerte concentración de la riqueza, 10 por ciento de la población francesa posee más de 60 por ciento de la riqueza del país.

El gobierno francés anunció el 24 de este mes la creación temporal de un impuesto adicional sobre los ingresos para tres por ciento de los hogares con una renta anual superior al equivalente a 723.000 dólares. El gravamen se mantendrá mientras el déficit supere tres por ciento del producto interno bruto.

También anunció un severo plan de austeridad para reducir el gasto del Estado en 14.467 millones de dólares al año, a partir de 2012.

Pero las medidas fueron criticadas por considerarlas “cosméticas” y “contraproducentes”.

El impuesto temporal sobre la riqueza recaudará menos de 289 millones de dólares, dijo a IPS el economista Guillaume Duval. “No es nada comparado con los beneficios impositivos que el gobierno otorgó el año pasado a las personas más ricas al reducirles la carga impositiva”, arguyó.

Las medidas de austeridad no harán más que ahogar el ya débil crecimiento económico, alertó Duval.

En Alemania, los reclamos para aumentar los impuestos a la riqueza se remontan a fines de 2005. Un grupo de 21 personas con mucho dinero escribió una carta abierta a la canciller (jefa de gobierno), Angela Merkel, pidiendo el aumento de los gravámenes sobre los activos, lo que entonces representaría unos 54.900 millones de dólares netos.

“Los ricos de Alemania están dispuestos a pagar más impuestos” y contribuir a la justicia social, señaló entonces el armador Peter Kraemer, uno de los signatarios de la carta abierta. El llamado, que fue ignorado hasta ahora, fue repetido el mes pasado, solo que esta vez por algunos miembros del gobernante partido Unión Demócrata Cristiana (UDC), de Merkel.

El especialista Norbert Barthle, de la UDC, señaló que las “personas ricas deberían pagar impuestos más altos” para resolver la crisis de endeudamiento. La deuda soberana de Alemania asciende a más de 2.89 billones de dólares.

El aumento de gravámenes a las personas más ricas ayudará a resolver la crisis de endeudamiento, pero también a restablecer la justicia social, opinó Giacomo Corneo, profesor de finanzas públicas de la Universidad Libre de Berlín.

“Desde hace 20 años somos testigos de la concentración de la riqueza en Alemania y otros países industrializados”, dijo Corneo a IPS. “Los 5.000 hogares más ricos de Alemania aumentaron su riqueza en 50 por ciento, en cambio, el ingreso real promedio se estancó”, añadió.

Las crecientes diferencias en los ingresos erosionan el tejido social, remarcó Corneo.

“En los años 50 y 70, los impuestos a los salarios representaron 50 por ciento de los ingresos impositivos”, señaló. “La otra mitad procedía de los gravámenes a la riqueza. En la actualidad, los trabajadores aportan 90 por ciento, en tanto las cargas fiscales de los ricos bajaron a menos de 10 por ciento”, añadió.

La política de recorte fiscal llevada adelante por los gobiernos europeos desde principios de los años 90 no tuvo efectos positivos sobre el crecimiento ni sobre la evasión impositiva, explicó. Además, también tendrían que gravar las ganancias de los bancos para pagar los gigantescos rescates financiados por los estados tras el estallido de la crisis financiera mundial hace tres años, añadió.

Pero en Alemania no le presta atención a nada de eso. El gobierno conservador de Merkel evalúa realizar más recortes fiscales para 2013.

 

* Análisis de Julio Godoy, PARÍS-Francia, Setiembre 2011(IPS)

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