Los iraníes reciben como héroes a los negociadores

Como si del equipo nacional de fútbol se tratara, varios cientos de iraníes recibieron en la madrugada de ayer a su ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, y el resto de los negociadores nucleares en el aeropuerto de Teherán. “Saludos a los embajadores de la paz”, rezaban las pancartas. Aunque en general ha habido más alivio que euforia, su júbilo expresaba el respaldo popular al acuerdo alcanzado 24 horas antes en Ginebra para limitar el programa atómico a cambio de una reducción de las sanciones internacionales. También la prensa, con la excepción de la más ultraconservadora, compartía el entusiasmo.

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“Zarif se ha ganado una medalla de oro”, titulaba el diario reformistaArman junto a una fotografía del ministro nada más llegar a Teherán, junto a la hija de uno de los cinco científicos nucleares asesinados en los últimos años. Otros periódicos iban más lejos y sacaban en portada su apretón de manos con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, algo que solo hace cuatro meses hubiera sido impensable. “El apretón que ha permitido salir del atolladero”, encabezaba Etemad.

El apoyo del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, al acuerdo nuclear amortigua en buena medida el malestar de los ultraconservadores, que en todo momento han equiparado la menor concesión con capitular ante EE UU. No obstante, su portavoz más establecido, el Kayhan que dirige Hosein Shariatmadari, aprovechaba la distinta interpretación que iraníes y estadounidenses hacen en lo relativo al enriquecimiento de uranio para asegurar que el pacto “no duró ni una hora” porque Kerry declaró que no reconocía ese derecho de Irán, en contra de lo asegurado por Zarif. “América no es de fiar”, advertía en su portada.

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Pero la mayor parte de los iraníes no se paraba tanto en esas disquisiciones interpretativas como en el hecho de que por primera vez en muchos años su país establece una relación constructiva con el mundo exterior. Ese paso abre las puertas al desarrollo y la mejora de las condiciones de vida que durante tres décadas largas se les han negado en aras de la ideología.

“La mayoría de las sanciones impuestas contra Irán estaban afectando a la economía. Lo que hemos conseguido va a permitir que se liberen algunos haberes iraníes. Creo que las cosas van a mejorar, incluso la cotización de la moneda ha subido”, comentaba Mostafa Jafari, uno de los jóvenes que acudió al aeropuerto a recibir al equipo negociador, ante las cámaras de televisión. En efecto, a las pocas horas de conocerse el acuerdo el rial se apreció casi un 3% con respecto al dólar.

A su lado, abrigados contra el frío de la noche, otros jóvenes, chicos y chicas, sujetaban pancartas con la imagen del presidente Hasan Rohaní, el impulsor de la nueva política iraní. En poco más de tres meses al frente del Gobierno, su pragmatismo ha conseguido romper el aislamiento internacional de Irán y alejar el espectro de un ataque militar. Ahora, el compromiso recién alcanzado con las grandes potencias le da margen para ponerse manos a la obra con los problemas que más preocupan a sus ciudadanos: la inflación galopante, las altas tasas de paro y la recesión.

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“No me opongo al derecho a enriquecimiento. Pero también tengo otros derechos como el derecho a tener un trabajo o ver el desarrollo de mi país”, escribió recientemente una joven identificada como Saghar en la página de Facebook de Zarif. El ministro, un astuto usuario de los medios sociales a pesar de que siguen prohibidos en Irán, anunció el domingo por esa vía la conclusión del acuerdo. Pocas horas después 169.000 personas habían pulsado el icono de “me gusta”. Muchos de los que añadían comentarios le daban las gracias.

 

* Angeles espinoza, Dubai, 25 Noviembre 2013

Corea del Norte asegura estar lista para lanzar un ataque nuclear contra EE UU

El anuncio por parte de Corea del Norte de que reactivará todas sus instalaciones nucleares, incluido el reactor de Yongbyon que produce plutonio y las plantas de enriquecimiento de uranio de su programa de armas atómicas.

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Pyongyang ha impulsado en los últimos años sus planes nucleares, pero aún parece lejos de poder cumplir sus recientes amenazas de golpear EE UU porque, según los expertos, no cuenta con bombas lo suficientemente pequeñas para transportarlas en un misil balístico y tampoco se ha probado que disponga de cohetes capaces de alcanzar sus costas. El peligro más inmediato lo representan los misiles de corto y medio alcance, o la proliferación de material y tecnología nucleares. Aún así, el Ejército norcoreano ha anunciado este jueves que tiene luz verde para lanzar un ataque nuclear contra EE UU.

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En una nota difundida por la agencia oficial norcoreana KCNA, según recoge France Presse, el general del Estado Mayor del Ejército ha comunicado que ha informado oficialmente a Washington de que los norteamericanos serán “aplastados” por medios nucleares “innovadores, más pequeños, ligeros y diversificados”. “La operación despiadada” de las fuerzas norcoreanas, dice la declaración, “ha sido definitivamente examinada y ratificada” y la guerra podría estallar “hoy o mañana”, “el momento de la explosión se acerca rápido”. El Ejército norcoreano ha advertido además a Estados Unidos de que “haría mejor si reflexionase sobre la grave situación actual”.

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Pyongyang sube así un peldaño más en la escalada retórica azuzada con la declaración de que reactivará las instalaciones de Yongbyon, un anuncio que se une a las represalias llevadas a cabo en las últimas semanas en respuesta a las sanciones de la ONU por el disparo de un cohete en diciembre pasado, que, según EE UU, fue la prueba de un misil balístico — Pyongyang dice que se trató del lanzamiento de un satélite—, y el ensayo atómico ejecutado en febrero. El Norte también está furioso por las maniobras militares que están realizando Corea del Sur y EE UU en la península coreana.

Corea del Norte asegura que necesita un programa de armas nucleares para hacer frente a lo que denomina la política “hostil” y la intención de Washington de invadir el Norte. El régimen considera que es su mejor herramienta de disuasión contra una intervención como la de Irak, y lo utiliza como instrumento político para intentar restablecer las relaciones con EE UU, Corea del Sur y Japón.

El Norte todavía no es capaz de montar pequeñas cabezas nucleares en misiles 

“Nuestra fuerza nuclear es un elemento disuasorio fiable y una garantía para proteger nuestra soberanía. La paz, la prosperidad y la felicidad de la gente pueden existir sobre la base de un poder nuclear fuerte”, dijo el domingo el líder norcoreano, Kim Jong-un. El corazón de su programa atómico se encuentra en la central de Yongbyon, complejo que data de la década del sesenta, y cuyo primer reactor fue suministrado por la entonces Unión Soviética. La instalación se encuentra unos 100 kilómetros al norte de Pyongyang. En 1986, fue añadido el que actualmente es su reactor principal, de cinco megavatios y moderado con grafito, que produce plutonio. En 2007, fue paralizado en el marco de un acuerdo de desnuclearización que luego se fue a pique. La torre de refrigeración fue derribada en 2008.

La reactivación del reactor de Yongbyon, que podría ser llevada a cabo en un plazo de tres meses a un año, permitiría al Norte volver a producir plutonio. El reprocesado de las barras de combustible tras un año de funcionamiento del reactor podría generar unos siete kilogramos de plutonio, cantidad suficiente para una bomba atómica, según los expertos. Pyongyang ha afirmado que volverá a poner en marcha también la planta de enriquecimiento de uranio. Ambas instalaciones pueden producir combustible para bombas atómicas. El Gobierno norcoreano defiende que el objetivo de la central es producir electricidad. La construcción de otros dos reactores capaces de generar plutonio fue suspendida en 1994 tras un acuerdo con EE UU.

El reactor principal de Yongbyon era la única fuente de plutonio, pero se estima que el país tiene unas existencias de 24 a 42 kilogramos, suficientes para fabricar de cuatro a ocho bombas similares a las utilizadas por Washington contra Japón en Nagasaki. Washington sospecha que Corea del Norte tiene también un programa de uranio con uso militar. Pyongyang reveló que enriquecía uranio en 2010, cuando permitió a un grupo de expertos extranjeros visitar las instalaciones de centrifugado, pero dijo que el enriquecimiento era únicamente de bajo nivel para producir energía. Algunos analistas creen, sin embargo, que prepara uranio muy enriquecido en secreto desde hace años.

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Pyongyang tampoco dispone de cohetes balísticos que puedan llegar a las costas de EEUU

Es más fácil diseñar una bomba atómica con uranio muy enriquecido que con plutonio, pero este es más adecuado para la fabricación de cabezas nucleares lo suficientemente pequeñas para ser montadas en misiles, algo que Pyongyang necesita si quiere realizar un ataque nuclear. Se cree que el Norte no domina aún la tecnología de miniaturización, pero la cuestión es cuánto tardará.

El Pentágono ha anunciado esta tarde que instalará interceptores de misiles en el territorio estadounidense de Guam, en el Pacífico, según la agencia Reuters. El secretario de Defensa norteamericano, Chuck Hagel, ya señaló a mediados de marzo el despliegue de dispositivos similares en Alaska y de un radar en Japón.

Hagel ha asegurado que las amenazas nucleares proferidas por Corea del Norte suponen “un peligro grave y real” para Japón, Corea del Sur y Estados Unidos. “Disponen ahora de una capacidad nuclear y balística y su peligrosa retórica belicosa va en aumento (…), esto supone un peligro grave y real y una amenaza para los intereses de los aliados de Washington en la región”.

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En 2006 y 2009, Corea del Norte llevó a cabo sendas pruebas nucleares con dispositivos de plutonio. La primera se cree que tuvo problemas, y la segunda fue de potencia baja.

Pero analistas piensan que la que efectuó el 12 de febrero pasado pudo haber sido de una bomba de uranio. Este combustible tiene sus ventajas para el Norte, ya que posee depósitos cuantiosos de uranio y la tecnología y la maquinaria para enriquecerlo se pueden transferir de forma más fácil. Y esta la gran preocupación de EE UU, la proliferación de armas y tecnología atómica a países como Irán y Siria, o a grupos terroristas.

La transferencia nuclear o el uso de armas de destrucción masiva “serían consideradas una grave amenaza a EE UU o sus aliados, y haremos totalmente responsable a Corea del Norte de las consecuencias”, dijo el mes pasado Tom Dillon, consejero de seguridad nacional del presidente Obama. Se cree que Pyongyang ayudó a construir a Siria lo que agentes de los servicios de inteligencia de EE UU dijeron que era un reactor nuclear destinado a producir plutonio. Aviones israelís bombardearon la instalación en 2007.

Además de tener que miniaturizar una cabeza atómica, el Norte no ha probado aún que disponga de misiles balísticos capaces de alcanzar la costa oeste de EE UU. Sin embargo, sí cuenta con misiles de corto y medio alcance, que podrían golpear Corea del Sur, Japón o las bases estadounidenses en estos dos países.

 

*Jose  Reinoso, El Pais, 4 marzo 2013

 

Ataque israelí a Irán no es tan sencillo como parece

Pese a la especulación mediática sobre un ataque israelí contra las instalaciones nucleares de Irán en la próxima primavera boreal, hay un considerable escepticismo sobre el éxito de semejante campaña.

El dicho “perro que ladra no muerde” podría aplicarse a Israel. Este país no puede esperar otro golpe como el de 1981, cuando un ataque aéreo le permitió destruir el reactor Osirak en Al-Tuwaythah, al sur de Bagdad. 

Irán está advertido de la capacidad de Israel y de la precisión de las municiones con que cuenta, de fabricación estadounidense. El programa nuclear iraní se encuentra disperso entre 12 y 20 sitios diferentes en un extenso territorio, en instalaciones construidas para resistir ataques y protegidas por modernos sistemas rusos de defensa antiaérea. 

Se cree que el elemento más crítico del programa iraní se encuentra en Natanz, en el centro-oeste de ese país. El corazón de esa estructura es el área centrifugadora, situada en una sólida construcción subterránea. 

Incluso si Israel limita sus objetivos, debería bombardear otros lugares además de Natanz. Por ejemplo, la nueva planta de enriquecimiento de combustible nuclear de Fordow, cerca de la ciudad noroccidental de Qom, adonde los iraníes han llevado 3,5 por ciento del uranio enriquecido de Natanz, construida dentro de la ladera de una montaña y muy fortificada. 

Hay también una planta de conversión de uranio en Isfahan, ciudad del centro-oeste, una central de agua pesada que se está construyendo en la occidental ciudad de Arak y fábricas de centrifugadoras en las afueras de Teherán. 

En línea recta, Natanz está a 1.609 kilómetros de Israel. Puesto que los dos países no comparten fronteras, los cazas o misiles israelíes deben sobrevolar espacio aéreo extranjero, y quizás hostil, antes de llegar a su objetivo. 

El método menos riesgoso de atacar Natanz es con misiles balísticos de medio alcance, como los Jericó II o III. Pero, para recorrer esa distancia, los misiles deben cargarse con ojivas de peso limitado y es dudoso que estas tengan el poder de penetrar lo suficientemente hondo bajo tierra para lograr el grado de destrucción que se busca. 

Un operativo de la fuerza aérea, con cazabombarderos estadounidenses, es la opción más probable. Los israelíes cuentan con 25 aviones F-15I y con unos 100 jets F-16I. 

Los F-15I pueden transportar hasta cuatro toneladas de combustible, que les permiten volar unos 4.450 kilómetros. Y si repostan en el aire, el alcance es mayor. Estos cazas pueden llevar una amplia variedad de armamento, como misiles, explosivos teledirigidos y bombas de caída libre. En total, transporta unas 10 toneladas de municiones. 

El F-16I tiene una autonomía de vuelo que permitiría a las fuerzas israelíes atacar algunos objetivos dentro de Irán sin necesidad de repostar combustible. 

Si la opción es aérea, la pregunta es cómo llegarán los cazas desde sus bases en Israel a objetivos situados muy adentro del territorio iraní. 

Podrían volar sobre Arabia Saudita o Iraq, e incluso sobre Jordania. Cualquiera de esas rutas tiene una extensión de 1.931 kilómetros. 

Sobrevolar territorio de Arabia Saudita requiere partir desde el sur de Israel, ingresar al espacio aéreo saudita desde el golfo de Aqaba o desde Jordania, volar 1.287 kilómetros hasta el Golfo y luego otros 483 kilómetros en cielos iraníes. 

Los aviones serían detectados por los sauditas. No está claro si sus fuerzas podrían, o querrían, detenerlos. Si es real el temor de la casa real al desarrollo nuclear iraní, quizás hagan la vista gorda. 

Si la ruta elegida fuera Iraq, las aeronaves deben salir desde el sur, atravesar entre 483 y 644 kilómetros del espacio aéreo saudita, o una parte del de Jordania, e ingresar cuanto antes a cielos iraquíes, volar 805 kilómetros hasta el Golfo y luego hacia el objetivo. 

Ingresar a Irán desde Iraq sería complejo políticamente. Si bien las tropas estadounidenses ya no están en suelo iraquí, atravesar su espacio aéreo no es posible sin el conocimiento y, sobre todo, sin el permiso de Estados Unidos. 

El punto clave es si los cazabombarderos israelíes pueden llevar a cabo su misión sin repostar combustible. 

El radio de combate –la distancia que un avión puede volar de ida y vuelta– es difícil de calcular y depende del peso de las armas, los tanques externos de combustible y el tipo de misión, entre otros factores. 


La estimación más afinada del radio de combate de los F-15I y F-16I, equipados con tanques de combustibles conformables –empotrados en el perfil de la aeronave–, dos tanques externos en las alas y una carga de armamento decente, es de unos 1.609 kilómetros. 

Cualquiera de las dos rutas mencionadas arriba es unos 322 kilómetros más larga. Para cubrir ese trayecto, los cazas podrían equiparse con otro tanque externo de combustible, pero debería aligerar su carga de armas. Con la precisión que tiene el arsenal israelí, esto no sería un problema. 

Sin embargo, si el avión es detectado e interceptado, los pilotos tendrán de deshacerse de los tanques para poder repeler el ataque. Y arrojar el combustible les impedirá llegar al objetivo. 

Repostar en el aire es una complicación para los israelíes. En los últimos años compraron cinco aviones de transporte C-130 y entre cuatro y siete aviones cisterna Boeing 707. Pero cualquiera de estos tendría que asistir a los cazas en espacio aéreo hostil. El 707 es una enorme aeronave desarmada, muy vulnerable a la defensa antiaérea. 

En teoría, Israel podría hacer todo esto. Pero corriendo un gran riesgo de fracasar. Si decide atacar Natanz, deberá infligir daño suficiente en la primera ocasión, y probablemente no pueda efectuar bombardeos posteriores a otras instalaciones. 

La pregunta última es, desde luego, qué pasará cuando los cazas hayan retornado. ¿Irán no sería capaz de reparar el daño y acelerar su programa nuclear? ¿O Israel da por sentado que Washington tomará de su mano la posta e iniciará una guerra de larga duración contra Teherán? 

* Análisis de David Isenberg, WASHINGTON, 17 febrero 2012, (IPS)

* David Isenberg es académico adjunto del Cato Institute y colaborador del Straus Military Reform Project del Centro para la Información de Defensa de Estados Unidos.

El real fin del mundo puede empezar entre Israel contra Iran

Creo que si este año se cumple la profecía del fin del mundo este no va a ser de la manera que muchos creen o en la forma rápida y catastrófica que se imaginan, sino de una manera lenta, sangrienta y que se puede extender por todo el mundo.

Asimismo, el origen de esto podría ser una guerra entre Israel (y sus aliados) contra Irán (y sus aliados), donde los mas perjudicados serian las personas inocentes (No militares) que se encuentran alrededor del mundo y pertenecen a los principales países implicados.

Ojala que esta guerra no se concrete, ojala que los rumores insistentes o los análisis periodísticos (como los que publico mas abajo), logren evitarlo.

Ojala que los lideres políticos de los países mas poderosos y los lideres empresariales del mundo trasnacional logren tomar conciencia de la gravedad de este asunto y eviten una guerra que seria catastrófica para nuestro planeta.

Mas bien debemos llegar a acuerdos en los cuales los puntos a negociar sean razonables para todas las partes.

También debemos buscar unirnos todos los países del mundo en base a acuerdos mas justos y no solamente querer aplicar la política de que se hace lo que diga el mas fuerte o el mas millonario y punto.


Hasta siempre.

 

Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

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Israel-Irán: Es preciso ganar los corazones y las mentes

 Es casi imposible no sucumbir ante la arrolladora avalancha de estudios y vaticinios que casi a diario aparecen en la prensa nacional e internacional realizados por calificados “analistas, académicos o expertos” que, con majadera insistencia, se refieren a la posibilidad cierta y al parecer cada vez más inminente de un ataque militar “preventivo” en contra de Irán o peor aún, anticipan  desaprensivamente, sin ningún tipo de valoraciones éticas, el inicio de una guerra abierta y declarada en contra de la nación persa, con fines exclusivamente “preventivos”.

Se trata, ciertamente, de una campaña mediática de “acostumbramiento”, cuidadosamente diseñada y ejecutada a lo largo de meses y años con el fin de que aceptemos como inevitable, necesaria y justa una nueva guerra que afectará la vida de millones de seres humanos, generará la muerte de miles y miles de mujeres, hombres, de niños y ancianos, y todo ello,  supuestamente, con la altruista finalidad de evitar que Irán pueda acceder a la tecnología que le permita en el futuro producir armas   nucleares.

Desde luego, parece al menos discutible desde el punto de vista ético que Israel y Estados Unidos se autoproclamen las naciones elegidas en este caso  para decidir qué países pueden  desarrollar tecnología nuclear y, eventualmente, poseer armamento atómico y cuáles no. Es cierto que algunos dirigentes políticos iraníes han sido particularmente críticos con Israel y han calificado a esta nación como un “cáncer” que debe ser extirpado de la faz de la tierra. Tales expresiones desde luego son inaceptables, si bien en sí mismas no suponen un riesgo para la  existencia de Israel.

De todas formas, por mucho que se rechace la política belicista del Estado judío y por muy repudiables que sean los abusos y atropellos que a diario comete la nación judía en contra del pueblo palestino, Israel tiene pleno derecho a existir como Estado, con fronteras reconocidas y aceptadas internacionalmente, como así también,  tiene pleno derecho a su seguridad e integridad territorial. Eso está fuera de toda discusión.

Así lo ha reconocido en forma prácticamente unánime la comunidad internacional, no obstante,  las muchas violaciones que comete a diario Israel en materia de derechos humanos, derecho internacional humanitario, etc., como lo es su política de usurpación de tierras y de establecimiento de asentamientos de colonos judíos en los territorios ocupados militarmente; la repudiable construcción de un muro divisorio segregacionista que se extiende en  Cisjordania por más de 750 km.; el bloqueo criminal de Gaza, para no mencionar los  “asesinatos selectivos” y las acciones terroristas  realizadas por el Mossad, más allá de las fronteras de Israel.

Cabe insistir en que no es justificable que se pretenda poner en duda la existencia misma del Estado de Israel y por lo mismo, las declaraciones incendiarias de los ayatolas en tal sentido –hábilmente destacadas por los medios de comunicación occidentales- son absolutamente repudiables, como insostenible  es que Israel se resista a aceptar la existencia de un Estado palestino.  Los palestinos no tienen menos derechos que los israelíes a tener su propio Estado, pero la negativa del Estado judío a reconocerles ese derecho no es motivo suficiente que justifique en modo alguno las apocalípticas amenazas iraníes llamando a la destrucción de Israel.

Sin embargo, los retóricos ataques de los ayatolas contra Israel, por condenables que sean,  tampoco justifican la reacción belicista de judíos y norteamericanos. Como lo señaló días atrás al diario “El País” de Madrid el ex embajador iraní,  Hosein Musavián, quien fue el portavoz del equipo negociador de Teherán con la Unión Europea,  entre el 2003 y el  2005, durante las tratativas concernientes al desarrollo nuclear persa, Israel ha estado amenazando a Teherán con un ataque militar desde el año 1988 en adelante, tras el fin de la fallida  invasión iraquí  a  Irán.

Sin embargo, a juicio de quien ahora se desempeña como profesor e investigador de la Universidad de Princeton, (Nueva Jersey), los israelíes no están en una posición de fijar “líneas rojas” al desarrollo nuclear de Irán, porque Irán es miembro del Tratado de No Proliferación (TNP) y no posee armas nucleares. En segundo lugar, Irán ya ha alcanzado la capacidad para desarrollarlas y es capaz de fabricar armas nucleares si decide hacerlo, según expresa el profesor Musavián. En tercero, tener la capacidad de desarrollar armas nucleares no viola el TNP. Otros Estados, también tienen la capacidad de fabricar armas nucleares y no han sido objeto de escrutinio internacional alguno, insiste con razón el ex diplomático iraní. Por último, la OIEA (la Organización Internacional de Energía Atómica)  es el organismo responsable de fijar “líneas rojas” en este asunto, no Israel.

Resulta por lo demás inaceptable que Israel pretenda fijar una línea roja a Irán e intente impedir que siga adelante con su programa nuclear, en circunstancias que Israel no es miembro del TNP y más aun, se ha negado sistemáticamente a aceptar cualquier inspección de la OIEA a sus centros de investigación nuclear. Como es igual de inaceptable que Estados Unidos -la única nación en la historia que ha hecho uso de armas nucleares-  amenace militarmente a Irán por sus investigaciones nucleares, cuando Washington ha violado en forma flagrante sus compromisos internacionales como Estado miembro del TNP, al firmar un acuerdo de cooperación nuclear con la India, que ha desarrollado armas nucleares y no es miembro del TNP, junto con Pakistán e Israel.

Es más, Israel es directamente responsable del inicio de la carrera desencadenada para desarrollar y producir armas nucleares en el Medio Oriente,  por cuanto fue el Estado judío el primero en dotarse de armas atómicas en la región, impulsando así  la carrera en la que, supuestamente, estaría involucrado ahora Irán y  antes Irak, hasta que Tel Aviv destruyó la central nuclear iraquí de Osirak, en 1981.

Pero volviendo al punto inicial de estos comentarios sobre la justificación que tendría una hipotética “guerra preventiva” en contra de Irán, convendría considerar más detenidamente lo dicho el pasado mes de diciembre por nada menos que  el director del Mossad, Tamir Pardo, en el sentido que un Irán con armas nucleares no constituye necesariamente una amenaza para la continuidad de la existencia del Estado de Israel. Ante una audiencia de cerca de cien embajadores israelíes, Pardo,  jefe de la inteligencia judía, aseguró que Israel estaba utilizando diversos medios para frustrar el programa nuclear de Irán y que continuará haciéndolo, pero si Irán realmente obtiene armas nucleares, no significaría la destrucción del Estado de Israel.

“¿Cuál es el significado del término amenaza existencial?”, preguntó Pardo. “¿Representa Irán una amenaza para Israel?” Por supuesto, respondió el director del Mossad, pero, el término “amenaza existencial se utiliza con demasiada libertad” –insistió- y a los embajadores asistentes les quedó claro que Pardo “no cree que un Irán nuclear sea una amenaza para la existencia de Israel”, reveló uno de los diplomáticos asistentes.

Las declaraciones de Pardo –que naturalmente no han merecido ni remotamente la difusión que alcanzan las declaraciones altisonantes de los ayatolas en contra de Israel – se agregan a un debate público que se ha abierto en Israel durante los últimos meses sobre un posible ataque a las instalaciones nucleares de Irán. Una de las figuras centrales de este debate  ha sido el antecesor de Pardo como jefe del Mossad,  Meir Dagan, quien argumentó que Israel sólo debe recurrir a la fuerza militar “cuando el cuchillo está en su garganta y empieza a cortar en la carne”, desestimando así la estrategia alentada por el primer ministro Benjamin Netanyahu y por el ministro de Defensa, Ehud Barak, partidarios declarados de atacar a Irán tan pronto como sea posible.

Es más, el ex director del Mossad, Dagan, acusó a ambos dirigentes de presionar a la opinión pública judía para justificar una agresión a Irán, al tiempo que advirtió que tal ataque podría tener consecuencias desastrosas para Israel. Como era de esperar, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reaccionó furioso ante los comentarios vertidos por Meir Dagan en una reunión informativa , quien –además- admitió ante los periodistas que Irán “no sería capaz de desarrollar una bomba nuclear antes de 2015”.

De manera que si  los máximos jefes de la inteligencia israelí, que debemos suponer están bien informados, consideran que Irán no representa necesariamente en el corto o mediano plazo una amenaza real  para la existencia del Estado de Israel: ¿Porqué  el empeño y la obsesión de ciertos dirigente políticos judíos en atacar cuanto antes a Irán? ¿Qué se esconde verdaderamente tras esta estrategia?

Una hipótesis plausible es que Israel con su “guerra preventiva” en contra de Irán,  lo mismo que con su actual intervención en Siria al lado de los “rebeldes” que pretenden derrocar a Asad,(apoyados por Estados Unidos, la Unión Europea,  Catar, Arabia Saudita y demás regímenes árabes sunitas de la región), intenta consolidar y perpetuar su  ocupación  de los territorios palestinos. Para lograr este propósito, sin embargo, Israel requiere debilitar y eliminar en lo posible a los dos únicos adversarios que han discutido en el último tiempo sus afanes de dominación colonialista, vale decir, a Hilzbulá y Hamás, las dos agrupaciones político-militares no estatales que han osado desafiar con cierto  éxito la incontrarrestable superioridad del aparato de guerra israelí.

Como se recordará, Siria es un país de mayoría suní, pero la familia del actual gobernante Asad y la élite que dirige la nación pertenecen a la secta alauí, una rama del chiísmo, que ha fortalecido sus relaciones con Hizbulá, organización dominante en El Líbano y una de las fuerzas armadas más combativas de la región. Asimismo, tanto Irán –cuna del islamismo chiita- como Siria se han valido de Hizbulá en El Libano y de Hamás en Gaza, para mantener viva la resistencia en contra de la ocupación israelita, con un muy alto costo militar y político para el Estado judío, como quedó en evidencia en la invasión de El Líbano del 2006, denominada por los estrategas israelíes, Operación Recompensa Justa y posteriormente, en la invasión  de la Franja de Gaza de 2008-2009, bautizada como Operación Plomo Fundido.

De manera que el objetivo que perseguiría Israel con la desestabilización del actual  gobierno sirio y su tantas veces anunciado ataque “preventivo” en contra de Irán, nada tiene que ver con el desarrollo nuclear persa, sino que mediante esta nueva agresión se pretende reducir o eliminar del todo el respaldo político, financiero y militar que reciben de los aliados chiitas de Teherán, tanto Hizbulá como Hamás. De paso, Israel  castigaría con su ataque a los iraníes  por la osadía que ha tenido el régimen de los ayatolas al apoyar a las fuerzas militares de Hizbulá y Hamas  (1), que son las únicas que se han atrevido a desafiar su poderío militar en el último tiempo.

Corrobora lo anteriormente señalado el anuncio realizado hace pocos días atrás por el  Consejo Nacional Sirio (CNS), principal frente opositor al régimen gobernante de Damasco, el que aseguró que una vez en el poder y derrocado Asad, romperá sus vínculos con Irán, Hamas y Hizbulá, al mismo tiempo que pidió una acción internacional más decisiva en contra del régimen de Bahar al-Assad.

En efecto, el presidente del Consejo Nacional Sirio (CNS), Burhan Ghalioun,  declaró que si la alianza opositora llega a gobernar Siria, se procederá a “revisar” las relaciones de Damasco con Irán, así como con el movimiento de resistencia palestino Hamás y con la organización libanesa, Hizbulá. Las declaraciones de Burhan Ghalioun, aparecieron publicadas el  recién pasado 2 de diciembre en el periódico “The Wall Street Journal”.

De manera que puede sostenerse con fundamento que las amenazas israelíes en contra de Irán, junto a los anuncios de sanciones económicas anunciadas por EE.UU. y la Unión Europea, que han tenido ya nefastas consecuencias sobre los precios del petróleo, castigando a los consumidores del todo el mundo, nada tienen que ver con el programa nuclear iraní, como la invasión de Irak no tuvo relación alguna con la supuesta existencia de armas de destrucción masiva de Sadam Hussein.

Sin embargo, por evidente que ello parezca, las opiniones de analistas, expertos y académicos, que en forma abrumadora entregan los medios nacionales e internacionales, continuarán insistiendo en la necesidad de un ataque “preventivo” en contra del demonio iraní.  No es nada  nuevo, se trata de la conocida estrategia de “ganar los corazones y las mentes” mediante una intoxicación masiva de los medios de comunicación, a fin de que obtener el apoyo necesario para una repudiable guerra de dominación.(2).

Nicolás Caritat

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(1) Los cambios provocados por la “Revolución en la Seguridad Israelí” y la entrada del país en la era post-heroica, como la describe  Guillem Colom, quedaron en evidencia en la guerra desarrollada en el verano de 2006, denominada Operación Recompensa Justa, que enfrentó al  Tzahal (las Fuerzas de Defensa de  Israel) con el Hezbulá, un enemigo no-estatal que se había preparado durante años para una incursión terrestre israelí al Líbano. En esa contienda bélica  quedó de manifiesto que el ejército hebreo no estaba preparado, equipado, ni  entrenado para enfrentar una guerra no convencional en un escenario preferentemente urbano.

Las limitaciones y carencias del Tzahal quedaron confirmadas posteriormente durante la cruenta invasión  de la Franja de Gaza de 2008-2009, denominada Operación Plomo Fundido, acción militar de gran envergadura y que había sido preparada con meses de antelación por los altos mandos israelíes. La incursión militar que tenía por objetivo expulsar de la Franja de Gaza a la organización y dirigencia de Hamás resultó un fracaso y en ella murieron 14 soldados israelíes, al tiempo que iniciada la ofensiva militar, los grupos  palestinos en la Franja de Gaza respondieron intensificando el lanzamiento de cohetes hacia Israel, de manera que el sur del territorio israelí se vio sometido a una situación de permanente alarma, y los cohetes alcanzaron en repetidas ocasiones las ciudades de Sderot, Ascalón, Asdod y Beerseba, provocando la muerte de un soldado y tres civiles israelíes, así como decenas de heridos.

(2) Ganar los “corazones y las mentes”: La guerra de la desinformación. Mediante un documento desclasificado y difundido por la National Security Archive, el Pentágono presentó tiempo atrás su estrategia para controlar la información. Titulado “Information Operations Roadmap”, el documento, fue rubricado por Donald Rumsfeld con fecha 30 de octubre de 2003,  y en él se examinan las diferentes actividades a desarrollar relacionadas con el control de la información. El conjunto de estas actividades va desde la guerra electrónica a la intoxicación masiva de los medios, pasando por la  «guerra a Internet», sin contar las operaciones psicológicas (Psyops).  Esta estrategia fue puesta en práctica por primera vez inmediatamente después del 11 de septiembre, ocasión en que el Pentágono crea, en el mayor secreto, el Office for the Strategic Influence (OSI), una agencia de propaganda encargada de modelar las opiniones públicas a nivel planetario mediante una intoxicación masiva de los medios de comunicación, a fin de apoyar la guerra contra el terrorismo.

¿Está pensando Israel atacar a Irán?

(BBC Mundo,Viernes, 3 de febrero de 2012)

Secretario de Defensa, Leon PanettaPanetta teme que una acción unilateral israelí desestabilice la región.

Israel se siente tan amenazado por un posible desarrollo militar del programa nuclear en Irán, que el secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, habría llegado a la conclusión de que un ataque israelí contra instalaciones atómicas iraníes se producirá pronto, en cuestión de meses.

En un artículo publicado este jueves en The Washington Post, el respetado columnista David Ignatius -aunque sin precisar la fuente de su información- afirmó que Panetta teme que la acción israelí podría desencadenarse entre abril y junio.

Panetta y el Pentágono se negaron a comentar la información.

Sin embargo, Panetta dijo a los reporteros que querían verificar lo escrito por Ignatius, que EE.UU. “ha indicado su preocupación” a Israel sobre la eventualidad de un ataque para terminar con lo que consideran la amenaza nuclear iraní.

Además, fuentes militares anónimas citadas por la cadena de noticias CNN, que aseguraron que las preocupaciones de Panetta son auténticas, también dijeron que “trabajos de inteligencia” habrían llevado al secretario de Defensa a la conclusión de que los israelíes planifican un ataque preventivo.

“Zona de tolerancia”

Los que temen la inevitabilidad de una acción israelí contra instalaciones iraníes presentan la suspensión de las maniobras militares conjuntas entre Israel y EE.UU. en el Golfo Pérsico como señal de que los preparativos están en marcha.

Además, los cambios en la retórica de varios altos funcionarios israelíes, como el ministro de Defensa, Ehud Barak, quien advirtió este jueves que Irán podría estar acercándose a una “zona de inmunidad” en la que, tras haber enriquecido el suficiente uranio, podría empezar a fabricar una bomba atómica en instalaciones subterráneas.

Latinoamérica “base iraní”

presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad

Irán podría usar a América Latina para lanzar un ataque contra EE.UU. según advirtieron este jueves analistas y congresistas en una audiencia del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes.

La presidenta del comité, la republicana Ileana Ros-Lehtinen, afirmó que las alianzas de Irán con Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador “pueden ser una amenaza inmediata” porque dan al régimen de Teherán una “plataforma para llevar a cabo ataques contra EE.UU.”.

La congresista añadió que la semana pasada, en su discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Barack Obama “desdeñó las preocupaciones de seguridad” provenientes de Latinoamérica y la importancia que esa región tiene para la “seguridad nacional”.

Y el temor israelí es que esas instalaciones sólo podrían ser alcanzadas con armas y tecnologías de las que sólo disponen los estadounidenses.

“Quien diga ‘después’ podría encontrarse con que ese después es muy tarde”, dijo Barak y añadió que “si las sanciones no logran el objetivo deseado de detener el programa militar nuclear iraní, habrá necesidad de considerar tomar acciones”.

Sin embargo, hace pocas semanas, el propio Barak había sugerido que el asunto no sería tan urgente y dijo que una decisión de su gobierno sobre si activar o no un plan militar contra Irán “estaba muy lejos”.

Espiando a los aliados

Entre EE.UU. y su tradicionalmente fiel aliado Israel parecen haber grandes diferencias al evaluar la capacidad iraní de dotarse con un arsenal nuclear, una aspiración que insistentemente ha dicho no tener el gobierno de Teherán.

Recientemente, el jefe del estado mayor conjunto de EE.UU., general Martin Dempsey, aseguró a un comité del Congreso que sería “prematuro” considerar un ataque contra Irán.

Aunque la Casa Blanca asegura mantener todas las opciones abiertas a la hora de lidiar con Irán, temen que un ataque unilateral israelí destruya la coalición internacional que se ha montado en los últimos tres años que exige a Teherán mantener dentro de los usos civiles su plan atómico.

Pero sobre todo generar un caos internacional que desestabilizaría a la región y el mercado de combustibles en el mundo entero.

Pero la paciencia estadounidense y la estrategia de intentar mantener bajo vigilancia de Naciones Unidas y el Organismo Internacional de Energía Atómica el programa iraní, no es compartida en Tel Aviv, donde el gobierno nacionalista de Benjamín Netanyahu es presionado por los sectores de derecha de su coalición.

Por eso esta semana ante un comité del Senado en Washington, el director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia, por sus siglas en inglés) David Pretaeus, advirtió que Israel ve la posibilidad de un arma nuclear iraní “como una amenaza existencial para su país”.

“Creo que es muy importante mantener esa perspectiva en mente”, dijo Petraeus a los senadores.

Desastre nuclear en Japón despierta a Francia

La mayoría de los franceses no se planteaban si los 58 reactores nucleares del país eran lo bastante seguros como para seguir operando varios años más hasta que Japón comenzó a tener problemas en las centrales de Fukushima.


La ciudadanía ignoraba las pruebas manejadas por activistas, quienes, pese a la indiferencia general, siguieron cavando en las inconmensurables complejidades de la burocracia francesa en materia energética para encontrar la verdad sobre la precariedad de las plantas nucleares.

Tras la catástrofe nuclear japonesa, hasta el más estoico de los franceses comenzó a reflexionar sobre la posibilidad de que el país esté al borde del desastre.

No se han hecho encuestas de opinión representativas, pero tras conocerse las explosiones en la central nuclear de la prefectura de Fukushima, una cantidad sustancial de personas consultadas por algunos periódicos dijeron estar a favor de una política menos dependiente de la energía atómica.

La prensa conservadora, a favor las centrales nucleares, reveló el jueves que el año pasado hubo 1.000 accidentes de distinta intensidad en los complejos atómicos del país.

Los datos oficiales figuran en un informe sobre seguridad en las centrales de Francia que será presentado al parlamento en abril. El documento elaborado por la Agencia de Seguridad Nuclear debía ser confidencial, pero tomó estado público luego de lo ocurrido en Japón tras terremoto de nueve gados en la escala Richter y el posterior tsunami.

Francia es el país europeo con más centrales nucleares en funcionamiento y el que más depende de esa fuente de energía en el mundo.


Los 58 reactores generan 80 por ciento de la electricidad consumida. La densidad de su ubicación es tal que nadie puede estar nunca a más de 300 kilómetros de un reactor.

La gran cantidad de accidentes en las centrales atómicas no son nada nuevo para los activistas franceses. La mitad de las plantas tienen más de 25 años, dijo a IPS el presidente del Observatorio de Energía Nuclear, Stéphane Lhomme.

“La mitad de los reactores están por llegar al final de su vida útil y padecen los problemas de la edad”, indicó.

Numerosos reactores sufren, además, de “defectos de diseño”, que regularmente causan anomalías técnicas, explicó Lhomme. “Francia estuvo varias veces al borde de un desastre nuclear en los últimos 10 años”, aseguró.

Cuando el huracán Martin azotó la sudoccidental costa atlántica de Francia en diciembre de 1999, la planta nuclear de Blayais, cerca de la ciudad de Bordeaux, se inundó de agua de mar y debió permanecer cerrada varios días. “Estuvimos cerca de una catástrofe”, recordó Lhomme.


Una grieta en el sistema de enfriamiento de la central de Civaux, en mayo de 1998, ocasionó una gran filtración radioactiva que estuvo varias horas fuera de control. La planta permaneció cerrada 10 meses.

Varias centrales francesas están ubicadas en zonas sísmicas, indicó Lhomme. “El riesgo de un terremoto de la intensidad del de Japón es bajo en Francia, pero nuestras plantas son más frágiles que las de los japoneses”, apuntó.

La central más antigua de Francia, en Fessenheim, cerca de la frontera con Alemania y Suiza, está en “una zona de mucha actividad sísmica y cerca de un río”. Tuvo numerosos problemas técnicos, la mayoría en sus sistemas de enfriamiento, y debió permanecer cerrada cuando 50 metros cúbicos de gas radioactivo se filtraron a la atmósfera, añadió.

(Reactores nucleares en Francia)

No parece que Francia vaya a disminuir su dependencia en la energía nuclear en el futuro cercano, pese a la amplitud de pruebas sobre los defectos técnicos.

“Todos los partidos políticos defienden esa fuente de energía y están vinculados de una forma u otra al complejo industrial. Francia no tiene otra alternativa”, explicó.

No sorprende que el gobierno francés haya tratado de minimizar la dimensión de la crisis japonesa. La explosión en Fukushima “no fue una catástrofe”, declaró al principio el ministro de Energía, Eric Besson. Luego se corrigió y dijo que se “había vuelto una pesadilla”.

“Es legítimo un debate sobre energía nuclear en Francia, pero no indispensable. Sigo creyendo en su uso con fines civiles”, añadió Besson.

La oposición llamó a realizar un referendo sobre el uso de la energía nuclear. Los dirigentes del Partido Verde sugirieron eliminarla en 25 años.

El primer ministro francés François Fillon tildó de “absurda” la conclusión a la que llegaron periódicos y ambientalistas de que “tras el accidente de Fukushima la energía nuclear estaba condenada definitivamente”.

El gobierno anunció que controlaría la seguridad de todas las plantas operativas.

La primera medida que Francia puede tomar para reducir su dependencia en la energía nuclear es disminuir el “descuidado consumo eléctrico”, sostuvo Lhomme. “Ahorraríamos una gran cantidad si aisláramos mejor las casas y los edificios y dejáramos de calentarlas con electricidad”, añadió.

Ochenta por ciento de los hogares franceses usan radiadores eléctricos.

“Es la consecuencia de la connivencia entre el proveedor estatal monopólico Eléctricité de France, y la industria de la construcción, que no instala gas ni otros sistemas de calefacción en las viviendas”, explicó Lhomme.

Francia podría abandonar la energía nuclear en 2035 si implementa un política basada en la eficiencia energética, para reducir el consumo innecesario, y en un programa masivo para usar fuentes renovables, en especial la eólica y la solar, según négaWatt, asociación de 350 especialistas.

“En 2035 podríamos cerrar todas las plantas nucleares y sólo depender de generadores geotérmicos e hidroeléctricos de menor escala, grandes parques con turbinas eólicas, estructuras fotovoltaicas y unidades de biomasa, y tener suficiente energía para satisfacer los requerimiento eléctricos del país”, dijo a IPS el director de négaWatt, Thierry Salomon.

Francia consumiría en 2050 el doble de electricidad que ahora y podría no necesitar la energía nuclear, según Salomon. “No volveremos a usar velas ni necesitaremos de centrales atómicas”, añadió.


Por Julio Godoy, PARÍS, 17 marzo 2011, (IPS)