Niños centroafricanos, principales víctimas tras golpe de Estado

La denuncia por las Naciones Unidas del aumento de las violaciones de los derechos de los niños en la República Centroafricana (RCA) revivió un tema que, pese a las advertencias, continúa siendo un problema grave para el mundo.

Y es que el asunto resurge como “la mala espina”, sobre todo, en aquellos países donde la institucionalidad se quiebra ante la debilidad de las estructuras o, como es el caso, mediante el uso de la fuerza de elementos armados.

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El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que los pequeños son reclutados, amenazados, abusados y drogados para combatir en conflictos étnicos, religiosos, entre narcotraficantes o contra gobiernos, desde los siete años de edad.

La representante especial de la Secretaría General de la ONU para Conflictos Armados, Leila Zerrougui, denunció que tras la ofensiva militar de la coalición opositora Seleka en marzo se incrementaron en la RCA los asesinatos, agresiones sexuales y el reclutamiento infantil.

“Los niños, uniformados y armados, son obligados a patrullar, llevar a cabo controles y participar en saqueos”, denunció la funcionaria en coincidencia con organizaciones de la sociedad civil centroafricana que venía realizando denuncias de pillajes y violencia.

Según Zerrougui, se confirmó la presencia de niños en las filas del grupo armado en diferentes ciudades del país, controladas por la agrupación que hoy ostenta el poder.

Para la representante del secretario general, Ban Ki-moon, en el país del centro de África prevalecen la anarquía e inseguridad que constituyen “caldo de cultivo” para el reclutamiento de los pequeños.

En ese sentido instó a los mandos militares a liberar con urgencia a los niños “que están entre sus filas”, además de exigirles abstenerse de “continuar reclutando y utilizando” a los menores.

Un impacto negativo inmediato tras el golpe recayó en el sector escolar con el cierre de muchos centros de enseñanza que dejó sin acceso a la educación a unos 166 mil menores de edad.

Unicef alertó que al menos 250 mil niños que comenzaron la primaria en el curso 2012-2013 y unos 30 mil del nivel secundario pueden perder el año escolar a consecuencia del conflicto.

En un comunicado, Unicef demandó a las autoridades golpistas centroafricanas a adoptar “acciones rápidas” para reabrir las escuelas a fin de evitar que alrededor de 300 mil pequeños pierdan el año lectivo.

La situación resulta tan complicada que la ONU llamó la atención acerca de que dos millones de infantes de la RCA requieren de ayuda humanitaria urgente.

Según el ente mundial, tras la ofensiva lanzada en diciembre último por la colación, aumentaron los ataques contra civiles y las violaciones de los derechos humanos.

LA OFENSIVA DE SELEKA 

El 24 de marzo las fuerzas de Seleka, estimadas en unos tres mil efectivos, lanzaron una ofensiva a gran escala contra Bangui, la capital de la República Centroafricana, y tomaron el control del país tras la huida del presidente François Bozizé y sus más allegados al exterior.

Esta era la segunda vez en apenas cuatro meses que el movimiento opositor movilizaba sus tropas contra el gobierno, pues en diciembre de 2012 esa guerrilla avanzó hacia la capital hasta ubicarse a solo 75 kilómetros, luego de ocupar ciudades en el norte y centro del país.

Después de intensas gestiones mediadoras de la Comunidad Económica de los Estados del África Central y organismos internacionales y regionales, los guerrilleros, la oposición política y el Ejecutivo firmaron en enero un acuerdo de paz en Libreville, la capital de Gabón.

Entre los arreglos se pactó el desarme y desmovilización de los hombres de Seleka, que comenzaría a finales de febrero, previa retirada hacia tres áreas de reagrupación acordadas con anterioridad. El gobierno, a cambio, prometió mediante decreto liberar a los presos políticos y levantar el toque de queda impuesto, ambas demandas reclamadas por los guerrilleros.

En Gabón los contendientes acordaron, además, y quizás lo más importante por su trascendencia, la constitución de un gobierno de unidad compuesto por los líderes rebeldes, opositores civiles y los seguidores de Bozizé.

Los insurgentes reanudaron los ataques a finales de marzo bajo el argumento de que el jefe de Estado incumplió los compromisos de Libreville, incluido el retiro de efectivos ugandeses y de unos 500 militares sudafricanos que su misión era la de reforzar al ejército centroafricano.

De estos últimos, 13 soldados fallecieron en los combates del 24 marzo contra los rebeldes cuyo líder, Michel Djotodia, se autoproclamó gobernante y anunció que se mantendrá en el poder hasta el 2016, cuando convocará a elecciones presidenciales.

De diferentes partes del mundo y el continente africano llegaron las voces de condena como el Comité de la Internacional Socialista para África, que censuró de manera enérgica el golpe de Estado.

En un comunicado dado a conocer por el titular de dicha institución para la región, Emmanuel Golou, exigió el regreso al orden constitucional.

El texto señaló que después de un minucioso análisis de los acontecimientos, el Comité de la Internacional Socialista para África mostró su indignación “contra las exacciones, el pillaje y las pérdidas de vidas humanas durante la ocupación del Palacio Presidencial por los rebeldes”.

Asimismo lamentó la muerte de soldados sudafricanos, que junto a otros militares extranjeros, estaban encargados de velar por el orden constitucional.

En el mensaje, el órgano exhortó a las nuevas autoridades centroafricanas a trabajar para la restitución inmediata de la democracia, con una transición inclusiva en el menor tiempo posible y realizar elecciones generales democráticas y transparentes, sin la participación de los actuales dirigentes.

Los ministros del Exterior de África Central, mientras, prosiguieron con las gestiones diplomáticas a comienzos de mayo en Brazzaville, República del Congo, en una reunión que incluyó a la Unión Africana y las Naciones Unidas.

La cita del denominado grupo de contacto tuvo como centro de debate la situación de seguridad en la RCA.

LOS NIÑOS Y LA GUERRA 

La denuncia de la ONU sobre el aumento de las violaciones de los derechos humanos de los niños en la República Centroafricana es una nueva carga que se suma a un fenómeno nada nuevo y que afecta a miles de infantes en el mundo.

Datos cifran en más de 300 mil los menores que hoy participan en conflictos armados, de los que una buena parte corresponden a las llamadas niñas soldados.

Secuelas síquicas y físicas sufridas por esos infantes impactan tanto en su futuro personal como en sus comunidades y lastran sus posibilidades de desarrollo.

En un intento por erradicar el reclutamiento de menores en los conflictos armados, en una reunión celebrada en 1997 Ciudad del Cabo, Sudáfrica, se recomendó que los gobiernos y las comunidades de los países afectados adoptaran las medidas adecuadas para terminar con esa forma de violación de los derechos de la infancia.

Allí se estableció que cada 12 de febrero se celebrara el Día Mundial contra la Utilización de Niños y Niñas Soldados, paso considerado importante para crear conciencia y evitar la utilización de menores, de un modo u otro, en conflictos armados.

Hasta el presente 142 países han ratificado el Protocolo facultativo de las Naciones Unidas sobre la participación de menores en conflictos armados.

Esa herramienta está considerada como el instrumento jurídico más importante para los menores obligados a participar en conflictos armados.

El texto obliga a los Estados signatarios a priorizar la promoción de los derechos humanos y la protección de los grupos más vulnerables como el de los menores de edad.

Asimismo, exhorta a tener en una dimensión fundamental para luchar contra esta realidad la rehabilitación y la reinserción de los niños y niñas soldados, además de la prevención y desmovilización.

La ONU mantiene su objetivo de lograr en 2015 que los Estados limpien sus ejércitos de niños.

 

* Por Juan Carlos Díaz Guerrero
*Jefe de la redacción Africa y Medio Oriente de Prensa Latina.

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“La confianza entre la gente y los líderes está rota”

La última gran misión que Kofi Annan tuvo entre manos, la de enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para Siria, le dejó un sabor amargo. La tuvo que dejar a medias, con la frustración de ver que el plan de paz que había ideado se iba a pique mientras en Siria proseguía la sangría. El 3 de agosto de 2012 fue el día en que anunció que abandonaba. No dudó en criticar públicamente a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU por su dedicación a “apuntarse con el dedo e intercambiar descalificaciones cuando lo que se necesitaba era acción”. Cae la tarde en las oficinas de su fundación en Ginebra y Annan tuerce el gesto al recordar el episodio. “Fue una oportunidad perdida”, lamenta con esa voz suavemente cascada con la que habla, en tono muy bajo, cerca del susurro.

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Así es la vida del mediador. Hay grandes momentos, sí; pero, sobre todo, tremendas frustraciones. Los fracasos se cuentan por pérdidas de vidas humanas. Y así lo refleja en Intervenciones. Una vida en la guerra y en la paz (Taurus), el libro que se acaba de editar en España y en el que recorre su etapa de secretario general de las Naciones Unidas (1997-2006), con Premio Nobel de la Paz (2001) a sus espaldas.

A sus 75 años recién cumplidos, Kofi Atta Annan parece estar en plena forma, a juzgar por las zancadas por los pasillos de su fundación, sita en la ginebrina calle de Varembé. La paz, la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo sostenible son los objetivos que guían sus pasos hoy día al frente de la institución que lleva su nombre. Annan sigue en su salsa. Trabaja en el barrio donde tienen sede un sinfín de organizaciones internacionales, rodeado de políticos, ejecutivos y funcionarios de mirada global.

PREGUNTA: En el último párrafo de su libro escribe usted: “Unas Naciones Unidas que sirvan no solo a los Estados, sino también a los pueblos, se ganarán un lugar en el siglo XXI”. Los Estados, los pueblos. ¿Son los Estados los que deciden hoy día, o acaso estamos en manos de los mercados?

Mi episodio más frustrante fue el debate y conflicto de Irak”

RESPUESTA: Es una pregunta interesante. El poder reside en la gente. Y de hecho, los políticos y los líderes tienen el poder por la confianza que la gente deposita en ellos, no es algo que les pertenezca. Esos Gobiernos tienen una responsabilidad: trabajar por el bienestar de su gente. Los ciudadanos votan y deciden, con suerte, racionalmente, quién les gobernará. Pero sé que hoy tenemos un problema: la confianza entre los líderes y la gente está rota. El contrato social que existía entre Gobiernos y el pueblo está roto. Si tuviera que ir a España, a Portugal, a Chipre o a cualquiera de los países en que tenemos este problema y hablase con la gente corriente, me dirían: “No puedo cuidar de mis padres, no puedo pagar facturas de hospital y el Gobierno me dice que no hay dinero. De pronto empiezan las dificultades en los bancos y aparecen millones para salvarlos. Los ricos cuidan los unos de los otros, no les intereso yo como individuo”.

P: Sí, eso es lo que dice mucha gente…

R: Y es muy difícil explicarles que el crédito tiene que funcionar y que los Gobiernos están trabajando para que el crédito funcione, pero la gente no lo ve así. La falta de confianza hace que sea muy complicado poner en marcha reformas con gente que no va a creer en ellas de modo automático. Necesitan que les convenzan, que les den seguridad, y eso hace que gobernar sea ahora incluso más difícil que antes de la crisis.

P: La confianza es algo difícil de recuperar una vez que se pierde.

Desde Kumasi hasta Minnesota y Ginebra

Kofi Atta Annan tuvo la oportunidad de vivir en tres culturas bien distintas a lo largo de sus primeros 24 años de vida. Nació en el seno de una familia acomodada en Kumasi (Ghana), el 8 de abril de 1938. Su padre, Henry Reginald, trabajaba para una empresa europea, The United Africa Company, así que tuvo una infancia exenta de grandes carencias. Tras cursar estudios de Ciencia y Tecnología en Kumasi, consiguió una beca para estudiar en Estados Unidos. Fue a parar a Minnesota, al Macalaster College, donde fue tomada la imagen de Annan tocando los bongos, allá por el año 1960 (tenía entonces 22 años). Poco después se iría al Instituto de Estudios Internacionales de Ginebra. Fue solo el principio de una existencia que le llevaría a recorrer medio mundo como secretario general de las Naciones Unidas.

R: Es duro. Los líderes son conscientes, y es importante que la reconstruyan con acciones, no con palabras.

P: ¿En qué fallaron los líderes, en qué fallaron las democracias occidentales?

R: No deberíamos echar la culpa solo a los líderes. Los líderes probablemente fueron más bien complacientes; en ciertas ocasiones sintieron que las fuerzas del mercado y el sector privado podían solucionar los problemas, les dejaron demasiado espacio. Pero las fuerzas del mercado no aseguran los bienes públicos y los Gobiernos deberían haber sido más activos en asegurar los bienes que afectan al interés de todos. Hubo además una cierta tendencia, a nivel empresarial y político, a mirar a corto plazo. Las empresas persiguieron sus beneficios y los Gobiernos no miraron más allá de las siguientes elecciones. Además, en democracias maduras, la gente se dejó llevar por una apatía que mina la democracia, muchas personas dejaron de votar… Hay países en los que la gente muere por intentar conseguir el derecho al voto. En democracias maduras, muchas veces los jóvenes no votan, piensan que el voto es negativo, y es un error. El individuo tiene poder y puede condicionar la agenda política alzando la voz, organizándose; los políticos prestarán atención. Hay muchos países en los que jóvenes brillantes dicen que la política no es cosa suya y se dedican a montar negocios para hacer dinero. Así que hay muchas razones que explican la situación que usted describe. El cambio solo puede llegar si hay una presión sostenida sobre los políticos por parte de la gente. Allá donde los líderes no sepan liderar, la gente puede hacerles caer.

P: Se diría que hay un cambio en marcha. Mucha gente demandademocracias más participativas usando las tecno­­logías que lo permiten y piden una mayor transparencia a los Gobiernos. ¿Qué visión tiene sobre ese cambio?

R: Lo primero que quiero decir es que ningún país es una democracia perfecta. Nadie nace buen ciudadano o buen demócrata, eso viene con la educación, la experiencia. Sí, hoy tenemos nuevas herramientas, como Internet y las redes sociales, que la gente usa para comunicarse, hemos visto lo que pasó con la primavera árabe. La gente dice que esa fue una revolución de Internet, pero Internet solo es una herramienta. Puedes utilizar las redes sociales para conducir a miles de personas a las calles, pero necesitas también liderazgo para llevarlos a donde quieres que vayan. No hay cambio ni revolución sin liderazgo. Esas herramientas pueden servir para otorgar poder al ciudadano, para compartir información; pero no solo son útiles para los indignados, también lo son para los líderes.

P: ¿Qué opina del movimiento de los indignados?

R: Creo que nos estamos alejando completamente del libro.

P: No se preocupe, ahora hablaremos del libro, pero ya que menciona a los indignados tengo que preguntarle.

R: Diré lo que dije al principio de la entrevista: la gente siente que sus intereses han sido ignorados, que los líderes no prestan atención a sus necesidades. Lo noté en París, cuando Hessel murió y reeditaron su libro. Lo que pasó en España y con Occupy Wall Street es el reflejo de la ruptura de confianza y del contrato social.

P: ¿Y qué diagnóstico hace usted de la crisis y de las medidas que se están adoptando para atajarla? Hay intelectuales, como John Ralston Saul, que plantean que hay que rescatar a los ciudadanos antes que a los bancos.

R: Cualquier situación en la que la riqueza extrema convive con una inmensa pobreza es insostenible a largo plazo. Muchos Gobiernos europeos están empujando hacia la austeridad, una austeridad que desde el punto de vista de la gente no mejora su situación. Hay dos escuelas de pensamiento entre los economistas. Están los que creen en la austeridad, en la reducción de deudas y el control del gasto. Y están los que piensan que la respuesta es ser moderado en el corto plazo y disciplinado en el largo. Yo pertenezco a esta segunda escuela. La economía tiene que crecer para crear puestos de trabajo, para generar beneficios sobre los que recaudar, para cubrir los gastos del Estado. Si lo enfocas solo en los recortes y en la austeridad, estás prolongando el problema y la agonía, y conduces la economía a la estanflación[estancamiento e inflación].

P: Abordemos su papel en la ONU y algunas de las cuestiones que refleja su libro. ¿Cuál fue el episodio más frustrante que vivió como secretario general de las Naciones Unidas?

R: El debate y los conflictos alrededor de la guerra de Irak. Por la naturaleza y por las razones de la guerra. Las divisiones que produjo entre la comunidad internacional, en la organización y entre los países miembros, tardaron en subsanarse. Hasta ese momento, la ONU funcionaba sin problemas.

P: En el libro, tras hablar del impacto que tuvo el 11-S en el mundo, escribe usted: “Para muchos, la mayor amenaza para la paz mundial pasó a ser la ira y la necesidad de revancha de Estados Unidos”.

R: La guerra contra el terror implicó daños colaterales. La gente sintió que las libertades civiles y los derechos humanos estaban siendo atacados, o que no eran respetados, y algunos Gobiernos actuaron como si hubiera un intercambio entre seguridad y derechos humanos o derechos civiles. Fue un peligroso trueque: si renuncias como individuo a tus derechos humanos por la seguridad, ¿obtienes finalmente seguridad?

P: Usted dijo que esa guerra era ilegal.

R: Y lo sigo pensando.

P: ¿Qué coste tuvo para usted mantener esa postura?

R: Obviamente, algunas personas en Washington no estaban contentas y me atacaron a mí y a la organización. Usé la palabra ilegal y reaccionaron muy fuertemente. También creo que coincidieron dos acontecimientos. Yo escribí una carta al presidente Bush, al primer ministro Blair y al primer ministro iraquí, Alaui, sobre Faluya. Tenían que ser cuidadosos con cómo abordar Faluya, porque en esos momentos existía la impresión de que los yihadistas estaban allí concentrados. Y todo apuntaba a que se iba a bombardear Faluya. Mi preocupación no solo era que se produjeran serias pérdidas humanas, sino también que los yihadistas abandonaran Faluya y se extendieran por todo Irak. Así que mandé una carta de alerta. Y fue vista como una provocación. Era además el momento de la reelección para Bush. Pensaron que yo intentaba interferir, pero no era esa mi intención.

P: Cuenta usted que, hablando con el presidente Bush, este le dijo: “Se me saltan las lágrimas de pensar lo que los iraquíes están viviendo con Sadam Husein”. ¿Lágrimas?

Siempre he pensado que el cambio es posible, que hay que ir a buscarlo”

R: Sí, eso dijo.

P: ¿Qué le pareció que dijera eso?

R: Probablemente creía, genuinamente, que la situación en Irak era tal que debían hacer algo para salvar a la gente; esa era su opinión, no era la mía: las acciones que querían emprender en Irak eran equivocadas. Pero es obvio que él lo sentía de modo apasionado y compartió su sentimiento.

P: Usted cita además en el libro que la existencia de reservas petroleras en el país fue uno de los factores que influyeron en la invasión.

R: No directamente. Alguna gente pensaba que si Irak no hubiera tenido petróleo, tal vez no habría atraído tanta atención.

P: Usted no lo piensa.

R: No, yo creo que tuvo un peso, pero no diría que fueron a la guerra solo por el petróleo.

P: Fue un elemento.

R: Exactamente. Si el mundo y Estados Unidos dependen de esa región para un importante porcentaje de su aprovisionamiento de petróleo, quieres que haya estabilidad. Y si estás convencido de que para que la haya es necesario eliminar a Sadam Husein, entonces piensas que estás salvando tu interés nacional.

Entre las consecuencias que tuvo su declaración de que la guerra de Irak fue ilegal, Kofi Annan cita en su libro las acusaciones de corrupción contra el programa Petróleo por Alimentos de la ONU, una herramienta inicialmente pensada para aliviar los padecimientos de la población iraquí en la que se detectaron irregularidades. Su hijo, Kojo, además, se vio envuelto en el asunto: trabajaba en una empresa suiza, Cotecna, que obtuvo un contrato de la ONU para inspeccionar los artículos humanitarios que entraban en Irak. El hijo de Kofi Annan se desvinculó de la empresa suiza en 1998, pero más tarde se supo que en 2004 seguía cobrando de ella.

P: ¿Representaron esas acusaciones uno de los momentos más difíciles de su mandato?

R: Fue difícil. Primero porque dijeron algunas cosas que no eran ciertas. Y segundo, era una manera de mezclar lo personal y lo profesional; usar a tu hijo para ir contra ti, para atacar a la ONU y atacarte como secretario general. Fue un momento muy difícil, ¿sabe?: en Washington, cuando deciden ponerse así, son muy buenos. Uno de los episodios más impresionantes fue el de las elecciones que enfrentaron a Bush y Kerry. Kerry, que había acudido a la guerra de Vietnam y había recibido medallas por su heroísmo, fue obligado a explicar su expediente de guerra, mientras que Bush, que no fue a la guerra, no tuvo que explicar nada. Esto demuestra lo buenos que pueden ser en estas cosas.

P: ¿Cómo fue su relación con George Bush?

R: En el plano personal es simpático y amigable, pero tuvimos serios desacuerdos políticos. De hecho, la gente se sorprendió cuando abandoné el cargo y me invitó a mí y a 40 de mis amigos a la Casa Blanca para una cena de despedida. Su mujer, Laura, era una gran mujer y fue muy amable con la mía.

P: Durante sus diez años de mandato entró usted en contacto con muchos líderes. ¿Alguno de ellos causó un especial impacto en usted?

R: Me encontré con muchos líderes y muchas personas en esos años. Muchas veces se menciona a Nelson Mandela. Pero hay varios líderes que han hecho auténticas contribuciones y que tienen una increíble capacidad política y de liderazgo. Le sorprenderá, pero Bill Clinton fue uno de ellos: es un hombre que está alerta, que entiende la política de modo instintivo, que adora la política, que tiene una increíble capacidad para conectar con la gente, y es muy competente intelectualmente. Helmut Kohl era un líder fuerte y seguro de sí mismo. Creo que sin él no hubiéramos visto la reunificación de las dos Alemanias.

P: ¿Y quién le decepcionó?

R: A eso no contestaré, sería una manera de insultar.

P: José Luis Rodríguez Zapatero aparece en su libro, pero José María Aznar no.

R: Es una coincidencia. También conocí bien a Aznar. Probablemente mencioné a Zapatero porque desempeñó un papel en los acontecimientos de los que estaba escribiendo y Aznar ya no estaba. No hay un juicio de valor en esto que señala.

P: Sí, lo puedo imaginar, ¿cómo fue su trato con ellos?

R: Trabajé bien con los dos. Llegué a conocer bien tanto a Aznar como a Zapatero; en lo global, habitualmente, coincidíamos. Pero, por supuesto, en Irak estábamos en distinto lado. Aznar fue uno de los que acudieron a la cumbre de las Azores.

P: La cumbre de las Azores, todo un episodio, ¿cómo vivió ese momento?

R: Mejor pasemos a otra cosa.

P: ¿A otra cosa?

R: Sí [y se ríe].

P: Sigamos en España. Le quería preguntar por su opinión sobre el modo en que se está desarrollando el fin de la violencia de ETA. La banda terrorista emitió un comunicado a finales de marzo advirtiendo de consecuencias negativas por la falta de diálogo con el Gobierno de Rajoy, que no quiere sentarse a negociar. La Conferencia de Aiete, que se celebró en San Sebastián, y en la que usted participó, instaba al diálogo. ¿Cree usted que el Gobierno está haciendo lo suficiente para que se produzca? ¿Considera que ETA debería disolverse para propiciar ese diálogo?

R: Cuando acudí a San Sebastián pensé que había una oportunidad para el diálogo. ETA estaba dispuesta a dar ciertos pasos positivos; había que captar el momento y emprender el diálogo. Fue un momento en el que había elecciones y llegó un nuevo Gobierno, y yo animé al diálogo, llegara quien llegara al Gobierno; pero no ha ocurrido. Cuando hay este tipo de conflictos, en mi opinión, diálogos significativos son siempre sanos, son una salida, son una manera de buscar una solución, y también una manera de construir y de evitar lo peor, si me permite decirlo así.

P: Ahora que está fuera de la ONU, y con la experiencia adquirida, ¿qué es lo que considera que habría que cambiar? ¿Tiene sentido que cinco países tengan derecho de veto en el Consejo de Seguridad?

R: No hay duda de que hay que reformar la organización, sobre todo el Consejo de Seguridad, que no refleja la realidad geopolítica de hoy, sino la de 1945. Tener a tres miembros europeos y ningún miembro de India o de África, con 54 países, o de Latinoamérica, que tampoco tiene un sitio permanente… y todos esos poderes emergentes: India, Brasil, Indonesia, Suráfrica… No es sostenible, querrán sentarse a la mesa, sentir que tienen peso, que sus voces son escuchadas. Si no se hacen reformas, habrá dificultades. Pero soy el primero que reconoce que hay cosas que se dan a la gente que son muy difíciles de quitar: una, los subsidios; la otra, los privilegios. Oímos hablar de subsidios más a menudo, porque es algo que se concede a los pobres, pero es igualmente difícil retirar privilegios a los ricos y poderosos.

P: Usted creció en una sociedad tribal, pero en una familia que no tenía ese espíritu; su padre, Henry Reginald, trabajaba para una empresa europea. ¿Cómo influyó todo ello en el hombre que acabaría siendo secretario general de la ONU?

R: Somos el producto de nuestro entorno, y yo recibí muchos tipos de influencias, en casa, en el colegio, en los días de la lucha por la independencia… Viví distintos mundos, el tradicional, el moderno y el políticamente cargado. Mis años de adolescente coincidieron con la lucha por la independencia, y la conseguimos sin demasiada sangre. Aquello me enseñó que el cambio es posible. Siempre he vivido mi vida pensando que el cambio es posible, hay que buscarlo, hay que empujar para que se produzca, no hay que tener miedo a buscar el cambio.

P: Uno de los mayores cambios en su periodo como secretario general fue que por primera vez en la historia de las Naciones Unidas un secretario general apoyó el uso de la fuerza por parte de la OTAN, y sin la autorización del Consejo de Seguridad, en Kosovo. ¿Fue una decisión difícil?

R: Fue difícil, pero lo vi como una excepción, no como un precedente. Normalmente, cualquier acción debería ser adoptada con el acuerdo del Consejo de Seguridad. En aquellos momentos había vivido todo lo ocurrido en la antigua Yugoslavia: Serbia, Bosnia, Croacia, afectaba también a Montenegro, estábamos preocupados con Albania y Macedonia, y vimos las atrocidades que se estaban cometiendo. No podíamos dejar que se extendiera a Kosovo y luego mirarnos los unos a los otros y decir: “¿Qué ocurrió?, ¿por qué no hemos actuado?”. La acción de tratar de evitar la extensión de lo que habíamos visto durante tres años era legítima, y por eso dije que hay momentos en que necesitas usar la fuerza para servir a la paz.

P: No todo el mundo está de acuerdo con esto.

R: Quiero decir que hay momentos en los que el uso de la fuerza es necesario. En Kosovo era un imperativo ético, humano. El género humano ha estado batallando durante varios milenios. Yo prefiero situaciones en las que evitemos las guerras. En mi opinión, en las guerras todo el mundo pierde, incluidos los ganadores. Para ganar una guerra estás obligado a hacer cosas inhumanas y brutales que lamentas haber hecho durante toda tu vida. Incluso si crees haber derrotado al otro, tienes que vivir con tu conciencia, y eso te afecta. En la guerra no hay ganadores, somos todos perdedores.

 

* Jose Elola, El Pais, 11 Abril 2013

El empoderamiento de las mujeres, todo un desafío

Unos 125 países penalizan actualmente la violencia doméstica, un gran avance respecto de hace una década. Sin embargo, 603 millones de mujeres viven en países donde esta práctica no es delito, y siete de cada 10 sufren agresiones físicas y sexuales, o ambas.

Una de las organizaciones dedicadas a proteger a la población femenina mundial desde hace dos años es ONU Mujeres, Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres. 

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La directora ejecutiva adjunta de la organización, Lakshmi Puri, conversó con IPS sobre los logros, desafíos y el futuro de la agencia. 

“ONU Mujeres es hoy una organización coherente y unificada que logró resultados concretos que van desde elevar la voz femenina en la toma de decisiones a escala comunitaria hasta impulsar e influir en los procesos nacionales e internacionales de planificación”, dijo Puri a IPS. 

Pero, como indican las estadísticas, queda mucho por hacer para que las mujeres puedan gozar plenamente de sus derechos. 

IPS: ONU Mujeres cumple dos años en enero. ¿Cuáles son los aspectos más destacados desde su creación? 

LAKSHMI PURI: La agencia puso mucho énfasis en el aumento de la participación de las mujeres en política. Ellas deben opinar en la toma de decisiones que afectan sus vidas y las de sus comunidades. 

Nuestros esfuerzos en 14 naciones contribuyeron en forma directa al aumento de la cantidad de mujeres en cargos electivos en cinco de ellas. Y en un año, el número de países que tienen por lo menos 30 por ciento de legisladoras aumentó de 27 a 33. 

También alentamos la representación femenina a escala local. En India, por ejemplo, ONU Mujeres capacita a 65.000 mujeres elegidas a consejos de aldea para transformarlas en dirigentes más efectivas. 

Para mejorar la participación femenina en la construcción de la paz y en la recuperación posconflicto, ONU Mujeres logró un acuerdo para destinar por lo menos 15 por ciento de los fondos de las misiones de paz a programas de equidad de género. 

Otra área clave de trabajo de la agencia es el empoderamiento económico. 

La seguridad económica les da independencia para tomar decisiones informadas sobre ellas mismas y sus familias. Nuestras intervenciones tratan de mejorar la capacidad de los gobiernos para impulsar el acceso de las mujeres a valores, mercados, servicios y trabajo decente. 

Poner fin a la violencia contra las mujeres sigue siendo la mayor prioridad. Es un flagelo de proporciones pandémicas, que afecta a 70 por ciento de las mujeres y las niñas. ONU Mujeres trabaja en 85 países, primero para evitarla y luego para terminar con la impunidad y ampliar los servicios esenciales para las sobrevivientes. 

La equidad de género y el empoderamiento femenino son desafíos universales y requieren la acción de todos. Sabemos que nos queda un largo trecho por delante, pero vamos por buen camino. Trabajamos en todos los países para llevar adelante nuestro mandato universal y hacemos avances constantes. 

IPS: ¿Cuáles son los mayores desafíos para la agencia, y para las mujeres en general, para el año próximo y los siguientes? 

LP: Quedan muchas brechas obvias en la protección de los derechos humanos de las mujeres y en la mejora legítima de su papel en el desarrollo, la paz y la seguridad. En 2012, nuestras prioridades fueron renovar el impulso al empoderamiento económico y la participación política. 

En los próximos meses, nos concentraremos en poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. En marzo, el tema de la Comisión sobre el Estatus de las Mujeres será atender este problema. Hay grandes expectativas de que los gobiernos fortalezcan los marcos internacionales para ese fin. 

En ese contexto, ONU Mujeres lanzó COMMIT, una iniciativa que impulsa a los gobiernos a implementar acuerdos internacionales para poner fin a la violencia contra las mujeres y comprometerse a nuevas medidas concretas para lograrlo. 

Otro desafío es la búsqueda de fondos. Las mujeres siguen siendo la mayoría de las personas pobres. Sufren el impacto directo e indirecto de la crisis económica y financiera, al igual que ONU Mujeres y otras organizaciones femeninas del mundo. Necesitamos que los donantes prioricen la equidad de género y el empoderamiento femenino. 

Además de ser lo correcto, es lo más inteligente que se puede hacer, pues la evidencia muestra que invertir en el empoderamiento de las mujeres tiene un impacto exponencial en el desarrollo social y económico. 

IPS: A medida que economías emergentes como los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) aumentan su influencia política y económica, ¿en qué medida los derechos femeninos acompasan el desarrollo? 

LP: Algunos países mostraron un profundo compromiso con la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres, y adoptaron medidas y políticas especiales para rectificar la pobreza profundamente arraigada, las costumbres, tendencias culturales y tradicionales y los estereotipos de género. 

Pero hemos visto que el crecimiento económico no necesariamente se traduce en una mayor equidad de género. En los países de medianos ingresos, incluidos los del BRIC, quedan muchas personas pobres. Una mayoría desproporcionadamente grande de ellas son mujeres. Por ello, los gobiernos siguen atendiendo este asunto en forma activa. 

IPS: ¿Cuáles son sus expectativas para lograr una perspectiva de género integral para el marco de desarrollo posterior a 2015 y para los objetivos de desarrollo sostenible que se están negociando? 

LP: Necesitamos una agenda de desarrollo verdaderamente transformadora que pueda ser motor de cambio en temas sistemáticos y causas estructurales de discriminación, como las desiguales relaciones de poder, la exclusión social y las múltiples formas que hay de discriminación. 

El marco de desarrollo deberá concentrarse en los derechos de las mujeres, en la eliminación de la violencia de género, en la promoción del derecho a la salud sexual y reproductiva, en el acceso a la infraestructura esencial y a los servicios y en el empoderamiento económico y político, todo en un contexto más amplio de erradicación de la pobreza. 

También debe reconocer que la inequidad de género es la madre de las desigualdades. Todavía no se sabe qué formato tendrá el marco de desarrollo después de 2015 pero, en cualquier caso, ONU Mujeres aboga por un mayor hincapié en la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres. 

Si queremos dar vuelta la página en términos de un modelo y marco de desarrollo más sostenible, equitativo y centrado en la gente, debemos empoderar y aprovechar plenamente el talento y el potencial de la mitad de la humanidad.

* IPS, Dic. 2012 (Julia Kallas entrevista a LAKSHMI PURI, directora ejecutiva adjunta de ONU Mujeres)

“Mujeres y niñas al frente y en el centro”

Los pronósticos de la ONU de que la población mundial llegará a 9.000 millones de personas en 2050 instalan más que nunca la necesidad de poner fin a la pobreza, asegurar buenos sistemas de salud, acceso a la educación e inclusión social.

“El asunto demográfico es un tapiz, pero no es solo cuestión de crecimiento, hay otras cosas que atender”, dijo a IPS el director ejecutivo del Fondo de Población de las Naciones Unidas(UNFPA), Babatunde Osotimehin, 

“Y tomaré el reto mediante lo que llamo el continuo de la vida”, apuntó. 

En el marco del lanzamiento de la iniciativa global del secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Ban Ki-moon, “Educación Primero“, Osotimehin explicó cómo los estados miembro del foro mundial, junto con el UNFPA, se preparan para hacer frente a los desafíos que implica una población mundial de 9.000 millones de personas. 

IPS: ¿Cuál será el principal objetivo del UNFPA el año que viene: envejecimiento, planificación familiar o crecimiento poblacional en los países en desarrollo? 

BABATUNDE OSOTIMEHIN: Atenderemos dos extremos. Primero los jóvenes en edad reproductiva o en el umbral de ello. 

Dado que la mayoría reside en los países en desarrollo, donde la población todavía crece con rapidez, nosotros, en tanto que Fondo de Población, trabajamos con los gobiernos para atender temas de educación sexual, en general con las niñas, para asegurarnos que les damos todas las posibilidades para desarrollar su potencial. 

Los servicios de salud reproductiva están incluidos en el plan y trabajamos con los gobiernos para implementar políticas que garanticen los derechos de las personas a elegir sin coerción. Si se logra, se puede enlentecer el crecimiento de la población. Ya lo hemos hecho en muchos países y ha sido un éxito. 

Seguir adelante con un enfoque basado en derechos, y ofrecer servicios educativos es lo correcto. Pero esto es solo una parte. 

También está la cuestión del envejecimiento, pues los países se encojen en términos de población. 

La productividad puede resentirse ya que habrá menos jóvenes que adultos. Actualmente, una de cada nueve personas tiene más de 60 años. Pero en 2050 la proporción será de una cada cinco. Tenemos que ser conscientes de esto. 

Para implementar políticas sociales consideramos lo que el envejecimiento representa para la producción, la gestión de servicios, el empleo, las políticas y los servicios sociales, de salud, vivienda y educación. 

IPS: ¿Cree que la actual crisis económica, en especial la de Europa, tenga un impacto negativo en la financiación de programas de población en el mundo? 

BO: La crisis puede afectar la financiación de los programas de población porque no sabemos cuánto va a durar. Algunos donantes se vieron afectados, pero con suerte se encontrarán soluciones en la eurozona y comenzaremos a ver la diferencia en términos de asistencia al desarrollo. 

Pero creo que es hora de ver los sistemas de desarrollo con una lente totalmente distinta. Por ejemplo, qué hacemos con el “acuerdo de Busan” para que, de hecho, involucre a la cooperación Sur-Sur, más que asistencia en este sentido, en el área técnica, modalidades que incidan en el proceso de desarrollo, que no dependan totalmente del dinero. 

Por último, también instar a las economías emergentes a participar en la agenda para el desarrollo mediante la cooperación Sur-Sur y asegurándose de que estas experiencias ocurran en varias regiones y en el mundo. Probablemente eso es lo que va a ocurrir. 

IPS: El programa de acción adoptado en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, realizada en El Cairo en 1994, conmemorará su 20 aniversario en 2014. ¿Espera que haya otro encuentro internacional a modo de seguimiento? 

BO: No habrá una conferencia internacional, sino una reunión de alto nivel en la ONU. Creo que vamos a revisar lo que hemos logrado en relación con el proceso de El Cairo, y en 2014 tendremos el informe del secretario general al respecto y enfocado en salud reproductiva basada en derechos, pero básicamente también identificaremos lo que falta, en qué tenemos que avanzar. 

Podremos usar eso para llevar nuestra agenda, pero lo más importante, también para marcar la agenda para el desarrollo de 2015, pues la salud reproductiva y los derechos de las mujeres y las niñas deben estar al frente y en el centro para que podamos avanzar. 

IPS: ¿Cuáles son los logros y los fracasos de la Conferencia? ¿Se lograron los objetivos? De no ser así, ¿cuál es el déficit? 

BO: No se logaron los objetivos en términos de financiación. No le puedo decir exactamente cuál es el déficit, pero hemos tenido avances. Como puede ver, hubo un enorme aumento en materia de educación de mujeres en el mundo. También hemos podido ofrecer educación sexual en muchos países y mejorar las políticas ambientales sobre salud reproductiva. 

Además registramos un aumento en el gasto de los propios gobiernos en esta área. Por supuesto, nos quedan muchos desafíos, como la resistencia a ciertas cuestiones femeninas para asegurar los derechos y la salud reproductiva, pero creo que, en general, hemos tenido avances. 

IPS: En lo que respecta a “Educación Primero”, ¿qué papel le tocará desempeñar al UNFPA? 

BO: El papel de la agencia será subrayar la perspectiva única que le daremos a la educación. A) En lo que respecta a la educación de niñas, que es crucial para el desarrollo nacional; B) Insistir en que la educación es global e incluir educación sexual integral; C) Avanzar en el empoderamiento de jóvenes y ofrecerles la capacidad para participar en forma efectiva en el desarrollo nacional. 

Hace unos días dije que los jóvenes son el futuro y me dijeron: “No, estamos aquí. No somos el futuro, somos el hoy”. Y eso es verdad. Los cambios que se dieron en África del norte fueron protagonizados por jóvenes y eso pasa en todo el mundo. 

Todos afrontamos desafíos, pero es importante saber cómo podemos asegurarnos que los jóvenes participen en la conversación y que se vean como parte de la solución y no del problema.

NUEVA YORK, Oct.2012 (IPS) -Malgorzata Stawecka entrevista a BABATUNDE OSOTIMEHIN, director ejecutivo de UNFPA

Gravar a los multimillonarios para impulsar el desarrollo

¿Qué ocurriría si se pidiera a los multimillonarios del mundo entero que aportaran por lo menos uno por ciento de su riqueza como impuesto internacional para el desarrollo?

La pregunta se plantea en un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentado este jueves 5, que se lamenta de que muchas naciones donantes continúen sin cumplir su compromiso de financiar los objetivos de desarrollo aportando 0,7 por ciento de su producto interno bruto (PIB). 

“Es tiempo de buscar otras maneras de hallar recursos para financiar las necesidades de desarrollo y abordar los crecientes desafíos mundiales, como el combate al cambio climático”, dijo Rob Vos, principal autor del “Estudio económico y social mundial 2012: En busca de nueva financiación para el desarrollo”. 

Este se presentó en el marco del Foro sobre Cooperación para el Desarrollo, que finaliza el viernes 6 en la sede de la ONU. En su análisis, Vos y sus colegas sugieren que un tributo de uno por ciento sobre 1.000 millones de dólares puede ayudar a obtener mejores resultados en relación a la financiación de iniciativas de desarrollo internacionalmente acordadas. 

Actualmente, hay por lo menos 1.225 multimillonarios en 58 países, según la revista Forbes. Solo en Estados Unidos viven más de 400. 

El estudio mundial dice que se necesita urgentemente hallar nuevas fuentes de apoyo al desarrollo porque muchos países donantes no han cumplido sus promesas, y la situación se ve empeorada por la prolongada recesión económica. 

Según la ONU, faltan 167.000 millones de dólares de asistencia oficial al desarrollo, lo que dificulta el trabajo de varias agencias involucradas en el logro de objetivos contra la pobreza, las enfermedades mortales y el cambio climático. 

De ahí que, aparte de un impuesto internacional, la ONU proponga otras varias maneras de aprovechar los recursos que puedan fortalecer las acciones internacionales en pro del desarrollo sostenible, como gravar las emisiones de carbono, el tráfico aéreo y las transacciones financieras y de divisas. 

La ONU dice que quiere recaudar más de 400.000 millones de dólares anuales para afrontar desafíos de desarrollo y mundiales, como el combate al cambio climático. Pero cada vez es más difícil que los gobiernos aporten esa cifra. 

Estudios de la ONU muestran que una gran cantidad de países en desarrollo están muy rezagados en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio, principalmente porque les faltan recursos financieros y asistencia de las naciones donantes. 

Los investigadores dicen haber sido testigos de algunos casos exitosos en relación a programas mundiales de salud que aspiraban a brindar inmunizaciones y tratamientos para el sida y la tuberculosis a millones de personas en el mundo pobre, pero a esto se suma que esas iniciativas rara vez generaron financiación adicional a la tradicional ayuda al desarrollo. 

Los países donantes no cumplieron totalmente sus compromisos de asistencia, y la ayuda al desarrollo decayó el año pasado a causa de los recortes presupuestarios, que aumentaron esa escasez, dijo Vos. 

Los donantes “deben cumplir sus compromisos”, agregó. 

Los expertos que llevaron a cabo la investigación consideran que hay potencial para recaudar unos 400.000 millones de dólares cada año gravando las emisiones de dióxido de carbono en los países industrializados. Un impuesto de 25 dólares por tonelada permitiría juntar unos 250.000 millones de dólares anuales, que serían recolectados por las autoridades nacionales pero se asignarían a la cooperación internacional. 

El estudio también recomienda un diminuto impuesto a las divisas, de 0,005 por ciento a todos los intercambios de cuatro monedas -dólar, euro, yen y libra esterlina-, que podría generar unos 40.000 millones anuales para la cooperación internacional, entre otras medidas. 

Esos impuestos también tienen sentido desde el punto de vista económico, dado que estimulan el crecimiento verde y mitigan la inestabilidad del mercado financiero, dijo Vos. 

Él cree que nuevos mecanismos de financiación como esos ayudarán a los países donantes a superar sus antecedentes de promesas incumplidas. 

“El estudio hace importantes sugerencias para generar sólidos apoyos financieros para las acciones a adoptar en el marco del acuerdo alcanzado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, Río+20”, dijo Sha Zukang, secretario general adjunto de la ONU para los Asuntos Económicos y Sociales. 

La investigación destaca que el diseño de adecuados mecanismos de gobernanza y asignación de fondos es crucial para que satisfacer las necesidades de desarrollo y contribuir con la financiación de la agenda de desarrollo posterior a 2015. 

En los últimos años se implementaron varios mecanismos bajo la rúbrica de financiación innovadora para el desarrollo, principalmente en el área de la salud. El estudio confirma que estos ayudaron a mejorar la eficiencia de la ayuda y contribuyeron con la financiación del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. 

Sin embargo, y según los investigadores, los fondos canalizados a través de estos programas procedieron principalmente de los presupuestos de ayuda existentes, en vez de generar recursos adicionales. 

En total, desde 2006 se canalizaron 5.800 millones de dólares a través de estos mecanismos innovadores, pero solo unos pocos cientos de millones de dólares pueden contabilizarse como adicionales a la asistencia existente. 

Hay una necesidad urgente de obtener recursos adicionales, y proponer un impuesto internacional para el desarrollo es una vía, señalaron. 

La duda que persiste es si ese impuesto a los multimillonarios es factible. “Hicimos esta sugerencia, (pero) técnicamente es muy difícil” de lograr, dijo Vos a IPS. 

 

* Por Haider Rizvi (IPS, 5 Julio 2012)

“Agricultura familiar es clave para eliminar el hambre”

“La erradicación del hambre no es una utopía, sino una meta perfectamente posible”, y para eso se debe potenciar la agricultura familiar, sin olvidar a los sectores más vulnerables como las poblaciones indígenas y las mujeres, según el economista argentino Raúl Benítez.

El mercado “no debe ser el único regulador del precio de los alimentos”, sentenció Benítez en entrevista otorgada a IPS dos semanas después de haber asumido como director para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. 

Por eso el Estado debe tener una presencia efectiva, para poder “corregir las distorsiones o los problemas de inclusión que el mercado genera”, añadió, teniendo en cuenta las incertidumbres generadas por la crisis económico-financiera global con epicentro en Europa. 

Raúl Benítez: "El mercado de alimentos debe estar acompañado por una fuerte acción del Estado".  / Credit:Marianela Jarroud/IPS
Raúl Benítez: “El mercado de alimentos debe estar acompañado por una fuerte acción del Estado”. 

IPS: ¿Qué se debe hacer para que la inflación de los alimentos, empujada por el incremento de los precios internacionales, no mine la economía de los países de la región y echen por tierra los avances logrados? 

RAÚL BENÍTEZ: Hemos observado en los últimos meses una disminución del precio de los productos de la canasta alimenticia. 

Cuando uno analiza las cadenas de producción se da cuenta que no necesariamente una merma en los precios primarios va a repercutir en una caída de los precios en las góndolas (estanterías del comercio minorista), y viceversa. 

Entonces, en lo que tenemos que trabajar todos los países de la región es en hacer más eficiente esta cadena, de manera tal que los productores puedan recibir mejores precios y el consumidor pagar menos. 

IPS: ¿Cree que el mercado es o debe ser el único regulador del precio de los alimentos? 

RB: Definitivamente no. El mercado es una herramienta que tiene la economía, y creo que es válido apoyarnos en esta herramienta que es muy fuerte, poderosa y útil. 

Ahora, lo que no tenemos que esperar es que nos resuelva todos los problemas. Lo que sí demanda es que el mercado esté acompañado por una fuerte acción del Estado que nos permita corregir las distorsiones o los problemas de inclusión que el mismo mercado genera. 

Es una falsa antinomia decir Estado o mercado. Creo es compatible, perfectamente, una economía de mercado, pero con un Estado fuerte resolviendo las asimetrías que produce el mercado o resolviendo las fallas que existen, con políticas inclusivas. 

IPS: ¿Cómo evalúa la iniciativa América Latina Sin Hambre? 

RB: Es un tema muy fuerte que nos marca como una región distintiva, y que no solamente involucra a los poderes ejecutivos, sino también a los parlamentos. 

Está claro que nos falta trabajar todavía muchísimo más, que estamos lejos de alcanzar la meta de erradicar el hambre en la región, pero es posible. Tenemos que proponer e impulsar a los gobiernos y a las sociedades para que sea un tema permanente de la agenda política. 

Ha habido avances notables. Lo que se está haciendo es ir juntando voluntades en favor de esta posibilidad de erradicar el hambre, y por lo tanto en algún momento eso va a decantar en acciones más contundentes por parte de los países. 

IPS: ¿Cómo afecta el cambio climático a la seguridad alimentaria? 

RB: Con el cambio climático hay que ser muy conscientes de que se debe contar con una agricultura más verde, en el sentido de ser muy cuidadosos con la producción, porque se puede ser más eficiente en términos ecológicos. 

Temas como la siembra directa son importantes, así como la utilización de biomasa para la generación de energía y ese tipo de cosas. 

En este esquema general interviene el uso del agua. Sin duda tenemos que ser más eficientes. Afortunadamente encontramos muchas iniciativas en la región, donde se hace un uso mucho más inteligente del recurso, desde la implementación de riego tecnificado hasta ponerle inteligencia a lo ya tecnificado. 

IPS: ¿Qué le pareció el desarrollo y las conclusiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible o Río+20? 

RB: Río+20 me pareció muy buena porque se retomó una agenda fijada hace 20 años. Es necesario poner estos temas en la agenda, no olvidar, para tomar conciencia que este es un problema de todos. 

También veo auspicioso lo que pasó con el G-20 (Grupo de los 20 países ricos y emergentes), reunión (del 18 y 19 de junio en México) en la que por primera vez la FAO fue invitada, y la declaración ahí en términos de seguridad alimentaria fue ciertamente importante. Creo que marcó un hito en la agenda de este grupo de países. 

IPS: ¿Qué postura tiene la FAO sobre los alimentos transgénicos? 

RB: Tratamos de ser respetuosos de las políticas de cada país, ya que en algunos han permitido mejorar notablemente la productividad. 

IPS: La FAO ha declarado a 2013 como el año de la quinoa (Chenopodium quinoa). ¿Qué se busca con esta campaña? 

RB: El caso de la quinoa es un tema muy puntual porque es un cultivo milenario en América que teníamos muy relegado y que tiene muchas facultades y propiedades. Afortunadamente, contamos con el apoyo de todo el sistema de la Organización de las Naciones Unidas para llevar adelante esa declaración. 

Esperamos que con esta campaña podamos obtener una mayor base de producción, de manera tal que le permita a los distintos segmentos acceder e incluso cultivar este alimento tan importante, que según estudios de la NASA (agencia espacial de Estados Unidos) es el más completo de todos. Sin duda su promoción tendrá una repercusión importante en el tema de la seguridad alimentaria. 

IPS: Para muchos, la erradicación del hambre es una utopía. ¿Cuál es la fórmula que usted propone para que esa meta se consiga? 

RB: Nosotros no lo vemos como una utopía, sino como una meta alcanzable. Ahora bien, necesitamos el compromiso de todos para hacerlo porque no significa que sea fácil. 

Técnicamente, el mundo produce más alimentos del que necesitaríamos, y en desperdicios se pierde hasta 30 por ciento o más. La pregunta es cómo podríamos colaborar de manera importante a este objetivo de erradicar el hambre en América Latina y el mundo. 
* Marianela Jarroud (IPS-Julio 2012), entrevista RAÚL BENÍTEZ, director regional de la FAO

Ataque israelí a Irán no es tan sencillo como parece

Pese a la especulación mediática sobre un ataque israelí contra las instalaciones nucleares de Irán en la próxima primavera boreal, hay un considerable escepticismo sobre el éxito de semejante campaña.

El dicho “perro que ladra no muerde” podría aplicarse a Israel. Este país no puede esperar otro golpe como el de 1981, cuando un ataque aéreo le permitió destruir el reactor Osirak en Al-Tuwaythah, al sur de Bagdad. 

Irán está advertido de la capacidad de Israel y de la precisión de las municiones con que cuenta, de fabricación estadounidense. El programa nuclear iraní se encuentra disperso entre 12 y 20 sitios diferentes en un extenso territorio, en instalaciones construidas para resistir ataques y protegidas por modernos sistemas rusos de defensa antiaérea. 

Se cree que el elemento más crítico del programa iraní se encuentra en Natanz, en el centro-oeste de ese país. El corazón de esa estructura es el área centrifugadora, situada en una sólida construcción subterránea. 

Incluso si Israel limita sus objetivos, debería bombardear otros lugares además de Natanz. Por ejemplo, la nueva planta de enriquecimiento de combustible nuclear de Fordow, cerca de la ciudad noroccidental de Qom, adonde los iraníes han llevado 3,5 por ciento del uranio enriquecido de Natanz, construida dentro de la ladera de una montaña y muy fortificada. 

Hay también una planta de conversión de uranio en Isfahan, ciudad del centro-oeste, una central de agua pesada que se está construyendo en la occidental ciudad de Arak y fábricas de centrifugadoras en las afueras de Teherán. 

En línea recta, Natanz está a 1.609 kilómetros de Israel. Puesto que los dos países no comparten fronteras, los cazas o misiles israelíes deben sobrevolar espacio aéreo extranjero, y quizás hostil, antes de llegar a su objetivo. 

El método menos riesgoso de atacar Natanz es con misiles balísticos de medio alcance, como los Jericó II o III. Pero, para recorrer esa distancia, los misiles deben cargarse con ojivas de peso limitado y es dudoso que estas tengan el poder de penetrar lo suficientemente hondo bajo tierra para lograr el grado de destrucción que se busca. 

Un operativo de la fuerza aérea, con cazabombarderos estadounidenses, es la opción más probable. Los israelíes cuentan con 25 aviones F-15I y con unos 100 jets F-16I. 

Los F-15I pueden transportar hasta cuatro toneladas de combustible, que les permiten volar unos 4.450 kilómetros. Y si repostan en el aire, el alcance es mayor. Estos cazas pueden llevar una amplia variedad de armamento, como misiles, explosivos teledirigidos y bombas de caída libre. En total, transporta unas 10 toneladas de municiones. 

El F-16I tiene una autonomía de vuelo que permitiría a las fuerzas israelíes atacar algunos objetivos dentro de Irán sin necesidad de repostar combustible. 

Si la opción es aérea, la pregunta es cómo llegarán los cazas desde sus bases en Israel a objetivos situados muy adentro del territorio iraní. 

Podrían volar sobre Arabia Saudita o Iraq, e incluso sobre Jordania. Cualquiera de esas rutas tiene una extensión de 1.931 kilómetros. 

Sobrevolar territorio de Arabia Saudita requiere partir desde el sur de Israel, ingresar al espacio aéreo saudita desde el golfo de Aqaba o desde Jordania, volar 1.287 kilómetros hasta el Golfo y luego otros 483 kilómetros en cielos iraníes. 

Los aviones serían detectados por los sauditas. No está claro si sus fuerzas podrían, o querrían, detenerlos. Si es real el temor de la casa real al desarrollo nuclear iraní, quizás hagan la vista gorda. 

Si la ruta elegida fuera Iraq, las aeronaves deben salir desde el sur, atravesar entre 483 y 644 kilómetros del espacio aéreo saudita, o una parte del de Jordania, e ingresar cuanto antes a cielos iraquíes, volar 805 kilómetros hasta el Golfo y luego hacia el objetivo. 

Ingresar a Irán desde Iraq sería complejo políticamente. Si bien las tropas estadounidenses ya no están en suelo iraquí, atravesar su espacio aéreo no es posible sin el conocimiento y, sobre todo, sin el permiso de Estados Unidos. 

El punto clave es si los cazabombarderos israelíes pueden llevar a cabo su misión sin repostar combustible. 

El radio de combate –la distancia que un avión puede volar de ida y vuelta– es difícil de calcular y depende del peso de las armas, los tanques externos de combustible y el tipo de misión, entre otros factores. 


La estimación más afinada del radio de combate de los F-15I y F-16I, equipados con tanques de combustibles conformables –empotrados en el perfil de la aeronave–, dos tanques externos en las alas y una carga de armamento decente, es de unos 1.609 kilómetros. 

Cualquiera de las dos rutas mencionadas arriba es unos 322 kilómetros más larga. Para cubrir ese trayecto, los cazas podrían equiparse con otro tanque externo de combustible, pero debería aligerar su carga de armas. Con la precisión que tiene el arsenal israelí, esto no sería un problema. 

Sin embargo, si el avión es detectado e interceptado, los pilotos tendrán de deshacerse de los tanques para poder repeler el ataque. Y arrojar el combustible les impedirá llegar al objetivo. 

Repostar en el aire es una complicación para los israelíes. En los últimos años compraron cinco aviones de transporte C-130 y entre cuatro y siete aviones cisterna Boeing 707. Pero cualquiera de estos tendría que asistir a los cazas en espacio aéreo hostil. El 707 es una enorme aeronave desarmada, muy vulnerable a la defensa antiaérea. 

En teoría, Israel podría hacer todo esto. Pero corriendo un gran riesgo de fracasar. Si decide atacar Natanz, deberá infligir daño suficiente en la primera ocasión, y probablemente no pueda efectuar bombardeos posteriores a otras instalaciones. 

La pregunta última es, desde luego, qué pasará cuando los cazas hayan retornado. ¿Irán no sería capaz de reparar el daño y acelerar su programa nuclear? ¿O Israel da por sentado que Washington tomará de su mano la posta e iniciará una guerra de larga duración contra Teherán? 

* Análisis de David Isenberg, WASHINGTON, 17 febrero 2012, (IPS)

* David Isenberg es académico adjunto del Cato Institute y colaborador del Straus Military Reform Project del Centro para la Información de Defensa de Estados Unidos.